Ya… ha sido mucho sobre alcoholismo y es hora de darle cierre. Esta es la parte más importante, puesto que voy a escribir algunas ideas que tengo sobre métodos reales para dejar el alcohol. Seguro que muchos leerán esto y nadie lo tomará en cuenta, pero es mi idea que, si logro que una semilla se plante en la mente, puede crecer por sí sola cuando se le echa agua; es decir, basta con dejarles la opción abierta, la posibilidad de curarse, para que, cuando lo necesiten, sepan que es posible y que pueden tomar algunos consejitos de mi entrada.

Sueno deprimente, pero así me siento cuando hablo de estos temas. Es un tanto de resignación a que acepten el alcoholismo y más aceptación a que no se resignarán nunca a beber, sino hasta que han sufrido lo suficiente para darse cuenta de que, en efecto, tienen un problema.

Bien, el alcoholismo afecta varias partes del ser humano, por eso no se puede solucionar con abstinencia. Olvídense del término porque nunca lo van a lograr. Una vez que el alcoholismo está presente en la vida de una persona, la abstinencia se vuelve imposible.

Lo que sí se puede hacer, es dejar de beber por períodos largos de tiempo, tan largos como se desee (pero que se desee en realidad) sin ser infinitos. Las recaídas están presentes en los alcohólicos, pero si se superan, se puede lograr una vida plena.

Deporte. Es la primera palabra que se me viene a la mente al pensar den dejar de beber. La gente está muy acostumbrada a ver la parte física como la representación completa de lo que es una persona. Malamente, pero cierto, cuando vemos una sonrisa en la cara de una persona, lo primero que pensamos es que es feliz, no logramos trascender más allá, nos quedamos en la superficie. Con nosotros mismos puede pasar igual, sobre todo cuando se es alcohólico y lo último que se busca es ver cuán destrozados estamos por dentro. Ejercitar el cuerpo libera toxinas, mejora el autoestima, depura, ocupa el tiempo en algo que no sea beber (o pensar en ello) y acaba con el aislamiento (cuando es un deporte en equipos, que es mucho mejor).

El ejercicio es bastante importante cuando se busca dejar de beber, pero no es lo crucial. Ya todos hemos escuchado la frase de “pedir ayuda” y parece repetitiva, pero en realidad, buscar ayuda es la única manera de dejar de beber. Sea con un psicólogo (o varios), una agrupación como Alcohólicos Anónimos, alguna agrupación cristiana, etc. se estará saliendo adelante. La cosa está en que, dejar de beber es diferente para todos, a algunos les sirve un método que otros no y viceversa, es normal, todos somos diferentes. No se debe dejar de intentar sólo porque uno de los métodos no funcionó, el chiste es variar hasta que se ha encontrado el adecuado. Pedir ayuda implica aceptar el problema y exteriorizarlo, algo inmensamente importante.

Ya se han liberado las cargas de la mente y el espíritu, que bajan el autoestima y elevan el ego en contraparte. Ahora hay que alejarse del alcohol. No ir a ambientes alcohólicos, evitar las personas que induzcan el vicio y tratar de sustituir el alcohol con algo bueno. Aquí hay un punto clave, he visto que en muchísimas agrupaciones de alcohólicos anónimos (quizá en todas) te cambian el alcohol por el cigarro, lo cual no deja nada bueno o, en agrupaciones cristianas, que les cambian el alcohol por la biblia y se vuelven extremistas. No hay que caer en otros vicios para llenarnos, debemos tomar consciencia y dejar de enviciarnos con nada. Un deporte, lectura, familia, trabajo… esto y más funciona siempre que no le demos extrema importancia a uno sólo, hay que buscar el equilibrio.

Finalmente, se debe buscar la superación personal. Ver hacia adelante y evolucionar constantemente. Si una persona deja de crecer, comienza a encogerse. Tenemos que dejar de ver el pasado como una carga emocional y espiritual y debemos enfocarnos hacia el futuro como la oportunidad más importante de crecer y consumar metas. Hay que tirar la mediocridad por la borda y aplicar todo el esfuerzo que tengamos para ser mejores personas, vivir en comunidad, dar servicio, evitar los vicios e impulsar a otros a hacer lo mismo. Es así que alcanzamos la plenitud, cuando somos capaces de dejar de vivir en nuestro mundo egoísta y comenzamos a vivir en el planeta Tierra.

Gracias por haber leído, una entrada un tanto larga pero creo que bastante concisa. Espero les sirva y la tomen en cuenta más de lo que yo pienso en mis prejuicios, después de todo, la gente da sorpresas que uno nunca espera. Nos estaremos viendo en la siguiente entrada evitando ya regresar demasiado al alcoholismo. Siempre comenta, que es lo que más me encanta ver en mi blog: los comentarios, reseñas, opiniones, dudas, contrapartes… Denota que en realidad me leíste y te interesó lo que escribí. Dejo una encuestita, denle clic a la respuesta que les convenga 😉

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