Supongo que era inevitable opinar al respecto; todos estamos siendo movilizados para hacer algo, incluso los que no participamos mucho en la vida política. No es que planee regresar al blog, pero me pareció el medio adecuado para compartir esta opinión en internet. A quien lo lea, le espera una larga serie de párrafos, llenos de crítica directa y sin los filtros que se ponen normalmente para convencer a la gente ingenua. Y por supuesto, cualquiera es bienvenido con su opinión/comentario/crítica hasta el final.

Nunca he tenido mucho interés en el ambiente de la política ni creo que lo llegue a tener en mucho tiempo; sin embargo, hay momentos en que parece oportuno presentar una opinión y mientras más diferente sea del resto, más le servirá a aquellos que sí invierten mucho de su tiempo en ese mundo engañoso.

El caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa parece presentarse como una oportunidad histórica de lograr un cambio, o al menos es lo que las redes sociales nos indican. Aparecen uno tras otro, videos que parecen demostrar que el pueblo está listo para comenzar a revolucionarse y que ya todos estamos cansados de vivir bajo la opresión de las autoridades.

Hasta este momento, es difícil creer en la información que se divulga por cualquier medio de comunicación, sea televisión o internet, da igual, en este tiempo es prácticamente imposible conocer las verdaderas fuentes; todo se limita a la opinión de aquél que quiera (y pueda) expresarla como un hecho. Y es que eso es, precisamente, lo más peligroso en estos casos: cualquiera que sea capaz de escribir o hacer un video puede hacerlo público y asegurar que es información verídica y confiable.

La gente cree que al vivir bajo el dominio y control de un gobierno tirano, puede creer las palabras de todos aquellos que opinen en su contra. Las decisiones extremistas siempre llevan a las peores consecuencias y permiten que el sujeto sea manipulado de mil y una formas. En este caso, el punto es que se nos ha creado, a lo largo de la historia, una opinión extremista respecto al gobierno; nadie está a favor de quienes dirigen el rumbo del país (y gran parte de nuestras vidas por igual).

¿Qué consecuencias trae esta postura extremista?. En primer lugar, cuando aparece el nuevo video que informa sobre lo mal que nos trata el gobierno, lo creemos de golpe; y no sólo eso, despreciamos a quien opina en contra, lo tachamos de ignorante y lo señalamos como aquel que no quiere un cambio para su país.

No obstante, el gobierno sí es el villano; entonces, ¿cuál es el problema?. Como he mencionado, fijar nuestra atención en el centro estando en los bordes del escenario nos lleva a ver incorrectamente la información y nos conduce a la toma de decisiones incorrectas. No es correcto pensar que las autoridades tienen buen corazón (hasta gracioso suena), pero eso no implica que sea una decisión inteligente, aceptar toda aquella postura que se les oponga.

Se han hecho protestas masivas y movilizaciones en todo el país, desde la UNAM, mi casa de estudios, hasta el zócalo capitalino, e incluso a nivel internacional, donde pequeños grupos de personas han expresado su apoyo por la causa de los 43 desaparecidos. ¿A nadie le parece esto alarmante?, ¿o es que no hay nadie que vea nada sospechoso en esta situación?.

Todos creemos que “estamos hartos” de este gobierno, que ya no toleraremos ni una más sólo porque los medios de comunicación nos están diciendo que así debemos sentirnos. Los mismos métodos de manipulación se continúan empleando: dile a la gente cómo pensar y qué sentir. A nadie le hubiera interesado el tema de los normalistas si un grupo invisible de personas no nos hubiera dicho que debíamos protestar en contra del suceso. Esta clase de eventos sangrientos e injustos no es nuevo y este no tiene mucho de diferente respecto a cientas de otras tragedias. Sin embargo, por alguna razón que aún no comprendo, alguien ha decidido que ahora sí debemos prestarle atención y protestar, y más allá de eso, curiosamente, después de unos meses, parece que todo el mundo está enterado del suceso y nos apoya moralmente en nuestra lucha… ¿¡En serio a nadie le parece extraño lo que está ocurriendo!?.

Permanecemos atónitos viendo hacia donde señalan sus dedos que no nos damos cuenta de todo lo que pasa a nuestras espaldas; ¿a quién le interesa un movimiento en contra de nuestro gobierno?. La respuesta está tan oculta que es difícil saberlo y es muy fácil seguir ignorándolo, preferimos solidarizarnos con la lucha actual por encontrar a los desaparecidos (que, por cierto, curiosamente, no llaman muertos, a pesar de lo absurdo que es creer que sigan con vida) que sentarnos a pensar realmente un poco y voltear a ver a ese lado que nos intentan ocultar:

  1. ¿Quién lidera los movimientos que se han hecho hasta ahora?, ¿quién los planea?. Porque las fechas no son azarosas y los carteles, anuncios y videos que aparecen frente a nosotros son hechos por alguien que sabe lo que hace y para qué lo hace.
  2. ¿Cuál es el verdadero objetivo de estos movimientos?. Porque, evidentemente, los 43 estudiantes no aparecerán con vida, no tendría sentido (y en caso de que ocurriese, no sería aún más raro el asunto?.
  3. ¿A quién le beneficia que nuestro gobierno tenga tantos problemas con su pueblo en este momento?. Olvidarse del factor del tiempo es un error grave, el estado actual de las cosas es, al fin y al cabo, lo que dirige las acciones que tomamos; puede que algún país ajeno se beneficie con nuestra estabilidad (¿Estados Unidos?, no me suena raro).

Y es obvio que la lista puede extenderse a lo largo de muchas páginas, pero con eso tenemos para un buen rato. Reflexionar es algo atípico del ser humano, ya que es más sencillo dejar llevar la atención por los líderes que buscar la senda propia; se piensa menos y se ocupa menos tiempo en seguir la flecha con luces que adentrarse entre la maleza por convicción propia. Por tanto, dejo estas preguntas para quien de verdad está interesado en ver más allá de las cosas resaltadas en negritas y prefiere leer entre líneas para conocer la realidad que le rige.

En estos momentos, lo único que puedo sentir respecto a los sucesos es incertidumbre. No tengo certeza de lo que ocurrirá mañana, ni de lo que planean esas personas que nos mueven como peones en un tablero de ajedrez. Me gustaría conocer sus verdaderas intenciones y las razones por las que producen tanto sufrimiento. Todo esto sólo conduce al odio, la ira, la confrontación, el engaño y la muerte. ¿Qué necesidad hay de causar todo esto?, ¿en verdad es tan importante su bienestar que provocan todo este dolor en nosotros?.

Precisamente por esto es que prefiero mantenerme al margen de la política; cuando se está dentro de ese mundo, uno no se sabe manipulado, utilizado, completamente influenciado por quienes se encuentran arriba. Y siendo un observador, al menos tengo la oportunidad de conocer ese movimiento del que soy parte (quiera o no) y de cómo es que unas cuántas personas, ocultas de la mirada de quienes dominan, les dirigen hacia donde les sean útiles y todo para su beneficio propio.

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