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Saludos. Hace tanto que no escribo por aquí que me da miedo pensar que pocos vayan a leer esta entrada; sin embargo, regreso a trabajar un poco, ya ha pasado un tiempo desde aquél acontecimiento complicado con el que me crucé que creo que ya me merezco algo de trabajo mental. Por supuesto que la inspiración ha hecho su trabajo, hace unos días mi cabeza dio vuelta a unas cosillas que a continuación les explico.

Viviendo en un país latinoamericano en donde la cultura es predecible y la religión gobierna las cabezas del ganado popular (nosotros) es fácil imaginar que todos mis lectores han escuchado hablar de lo que es un don. La típica representación de Jesús que cura enfermos y demás, así como las exaltaciones de las personas exitosas, los genios científicos y demás, abundan en nuestra memoria. Todos nos hemos topado con la mención de algún genio.

El típico genio de la música: Beethoven

La gente le llama “don” a esa capacidad peculiar, otorgada de manera excepcional a cierta persona. Esto implica que es poco común, que no se ha heredado en su totalidad desde un gen (pero sí posiblemente de muchos genes similares) y que coloca al poseedor sobre los demás en el rango de acción de dicho don. Es decir que si alguien es especialmente hábil con los números, podríamos pensar que posee un don que le da un rango superior, cuando de matemáticas se habla, al compararse con otros con habilidades comunes.

Hasta cierto punto, vamos bien, pero la verdad es que entre tanto elitismo, explotación y necedad, la gente olvida las fuentes básicas, las raíces más profundas de la realidad. Nunca falta aquél que quiere explotar un don ajeno, como los padres que usan a su hijo para ganar reconocimiento propio. ¿Cuáles son estos principios básicos?

Un don es un regalo que no tiene dueño. Generalmente, cuando alguien descubre a algún ser con cierto don, le atribuye al ser mismo su capacidad, aunque también existen quienes dicen que los dones deben ser usados para el bien común. Es el típico caso del médico que entra en dilema sobre trabajar en un hospital público o uno privado: ayudar a todo aquél que lo necesite (mi don es de todos, venid por él) o sólo a aquél que me pague bien por hacerlo (el don es mío, págame si lo quieres). La respuesta es paradójica, hablé sobre eso antes así que no hay que quebrarse la cabeza más de lo necesario.

Un don no es una capacidad que nos permite ser mejores en algo. Hay una diferencia colosal entre ser bueno y ser mejor. El primero habla sobre poder hacer algo bien sin muchas dificultades, el segundo habla sobre la comparación entre quien lo hace con facilidad y a quien le cuesta más trabajo. El primero habla sobre el ser aislado y el segundo sobre el ser comparado contra otros. El primero es humilde, el segundo es desagradable, incómodo, molesto, denigrante, abusivo y manipulador.

Un don no es un regalo. Justo por eso ponía que era un regalo y no un regalo. La verdad es que los dones no son regalos, son como cosas que se dan sin que las esperes, el problema está en que no son gratis. Un regalo se da sin esperar mucho a cambio, los dones se dan esperando muchas cosas a cambio. Si Dios te ha dado un don, no es porque te ha regalado algo, pensar eso es ridículo y masoquista (el típico “desearía no haber recibido este don”, para quien ve muertos o predice el futuro). Que te sea otorgado, no significa que no se cobre. Es como la forma que tiene Dios para trollearnos, aunque la verdad es que los dones te dan posibilidades fantásticas si sabes aprovecharlos, por eso es que son regalos (y repito, con bastardilla).

Como no es un regalo, un don debe manejarse con responsabilidad. Dejé este para el final a propósito, pues es el más importante de todos. Sin importar si los demás puntos te parecen correctos o agradables, este no lo debes pasar por alto. Un don es una capacidad que debe ser utilizada siempre con responsabilidad, sin dañar deliberadamente a otros. Por eso es que pagamos, porque debemos estar al pendiente de esas capacidades para evitar cometer errores que les cuesten a otros.

Debo admitirlo, es una frase grandiosa.

En la Tierra, vivimos como en un campo de pruebas para ver como reaccionan unos dones contra los otros. No podemos evitar equivocarnos, sentir desesperación, ansiedad o incertidumbre. No es necesario preguntar todo el tiempo el por qué de los dones, esas respuestas llegan [casi siempre] solas. Tampoco hay que sentirse malignos por poseer algún don que parezca anti-moral, quizá poseer un don así implica que nuestra moral está mal.

Es muy típico que quien posea un don se sienta aislado e inhumano. Ocurre que al vivir en sociedad, los dones menos explícitos y contrastantes (como hacer una sopa exquisita), que no son demasiado notorios entre la sociedad, que se vuelve cada vez más gris, se vean marginados y exagerados por quienes no tienen la misma capacidad. Todos poseemos [al menos] un don, así que no hay que discriminar a quien tenga alguno que llame más la atención.

Nikola Tesla, un genio marginado por el gran poder de Alva Edison, un plagiador.

La falta de educación, de moralidad, de espiritualidad y de unión con los otros seres vivos, nos ha hecho dar malos pasos a la hora de tratar con estos regalos otorgados por Dios (o lo que se te antoje la gana); por esta razón es que debemos transmitir mensajes de humildad y empatía con quienes nos rodean. Cada quién tiene un don y debe aceptarlo y hacer un uso consciente y responsable del mismo, pedir ayuda es necesario en muchos casos, existen dones difíciles de manejar o para los cuales no hay un estándar el cuál seguir.

Con ese mensaje me despido, espero que hayan disfrutado la entrada, seguro que ya muchos de ustedes se han identificado con una que otra cosilla y por supuesto que tienen muchas ideas para compartir y para rellenar huecos que yo he dejado. ¿Cuál es tu don?, ¿qué más crees que se ha perdido acerca de los dones?, ¿qué clase de dones has discriminado?. El tema es larguísimo, la interpretación y demás los dejo a su criterio. Les deseo lo mejor… y recuerden: Lean, Comenten, Compartan!

Que viene el coco!

La capacidad de las personas: Los deportistas confían en que su cuerpo rendirá al máximo durante las competencias, los investigadores confían en su capacidad mental, que consideran infinita; el artista confía en su capacidad creativa para hacer sus obras. Cada individuo dedica su confianza en alguna de sus tres grandes capacidades, unas que requieren esfuerzo, tiempo y dedicación; otras que son consideradas ilimitadas y sólo requieren de la explotación; otras que llegan como el destello, dignas de un don divino.

Qué bello que fuera tan fácil como decirlo, pero existen muchas situaciones que bloquean las grandes capacidades de las personas. Hace poco, platicando con un amigo, me enteré de que el primer bloqueo es el miedo. Es bastante razonable, el miedo se presenta cuando ni siquiera existe contacto entre dos entes, se muestra antes de cualquier cosa.

En lo largo del blog he presentado varios defectos de carácter (pereza, ira, lujuria, etc); curiosamente, todos ellos pueden mostrarse como consecuencia del miedo. Cuando se presentan situaciones determinadas, nuestro ser puede reaccionar automáticamente y acobardarnos. Son tres las razones: instinto, conocimiento o trauma.

El instintoes la más primitiva, la más básica. Como seres vivos tenemos ciertas características establecidas que no podemos controlar, las llamamos instintos. ¿Se han percatado lo molesto que es el llanto de un bebé?. He escuchado que instintivamente detestamos ese sonido debido a que tenemos exigido prestarle atención y acabar con él, debemos satisfacer al nuevo ser que requiere de nuestra ayuda para sobrevivir. Hay veces, como cuando nuestros sentidos se ven limitados (en la oscuridad por ejemplo), en que instintivamente sentimos miedo; el objetivo de ese miedo es alertarnos de que algo negativo puede pasar (piensen en una presa que busca refugio durante la noche para no ser comido por su depredador).

Llanto de bebe

¿A poco no duele la cabeza de sólo verlo?

Una forma más sofisticada y civilizada de tener miedo es la que se presenta con el conocimiento. ¿A ver cómo?… Estoy diciendo que al ser personas cultas, que han estudiado bastante, presentaremos miedo. “¿Y como por qué?, si ya no le tengo miedo al coco, ¡no existe!”. Cuando tenemos información sobre las cosas, no sólo almacenamos lo positivo, sino también lo negativo. Alguien que sabe que la rabia es contagiosa y que las ratas son portadoras por excelencia comenzará a sentir miedo por esos animales de manera natural. El conocimiento es una forma preventiva del instinto; el problema es que cuando hay ignorancia sobre nuestras capacidades, se vuelve un obstáculo.

Lo que se asocia más comúnmente al miedo son los traumas. Por defecto, la gente cree que cuando se tiene miedo de algo es porque se ha sufrido un trauma previo, se considera lo más común. En realidad no lo es, pero sí resulta una gran carga dentro de nuestra consciencia. Haber sufrido en algún momento cierto daño puede dejar en la memoria una esencia negativa que busque evitar que se repita. La pereza, la ira; todos esos defectos, si son causados por miedos, han sido causados antes por traumas.

El miedo es una herramientade cada persona para poder subsistir. Necesitamos sentir miedo, porque de lo contrario no nos percataríamos de la peligrosa realidad; es como el dolor, pero de una forma más psicológica que física. Al temer, experimenta el miedo, busca la causa, entiéndela, cree en ella y después figúrate si es necesario sentirlo. Hoy me sentí inspirado, vienen más entradas relacionadas: Bloqueos, liberaciones, peligros, agresiones y demás. Suerte en tu vida, disfrútala!

Si no tuvieras miedo...

Ponte a prueba a diario, supera tus miedos!

Ya de regreso después de exámenes finales y demás. En todo este tiempo he estado pensando varias cosillas, pero hasta ahora me doy tiempo para poder escribir una de ellas. Cada vez veo más alcohol a mi alrededor, por suerte sólo en forma de historias, figuraciones y palabras, me mantengo aún intacto por las bebidas embriagantes; sin embargo, no dejo de encontrar cada vez más sobre su funcionamiento. Preocupación, problemas, idioteces e historias bizarras rodean la ebriedad de conocidos, amigos y familiares… pero, ¿y qué rescato yo de todo esto?… En una sola palabra: desgaste.

Desgaste

A: Persona sana, que no bebe. B: Persona común.

Desde asuntos físicos hasta mentales no he visto más que oxidación en las barras que alguna vez fueron de metal. Comenzando por el aspecto físico; he leído, escuchado y pensado varias cosas interesantes. El desgaste físico ocasionado por el alcohol al cuerpo es difícil de platicar, no encuentro por donde empezar. El aparato digestivo es, seguramente, el primero en recibir los daños: la lengua, los dientes, la garganta, el estómago, los intestinos, el recto. Absolutamente todo resiente la irritación que el alcohol produce. No obstante, no es sólo irritación de la cerveza, sino también del chamoy, la sal, el limón; las diferentes mezclas que usan para generar nuevos sabores; todo eso va dañando intensa y lentamente todo tu aparato digestivo desde que comienzas a beber. El hígadosiempre es mencionado como el órgano débil de los alcohólicos; pero a veces se pasan por alto el cáncer de estómago y las úlceras gástricas que van bien asociadas al consumo de alcohol.

Úlcera gastrica

Así de bonito se ve una úlcera.

Después de haber quedado estupefacto en la ebriedad, la noche termina y llega la mañana, todo el resultado de la noche anterior en que los sentidos quedaron tan inhibidos que no te diste cuenta de que te golpeaste quince veces, sobreesforzaste tus músculos durante toda la noche y debilitaste tus huesos, llega el cobro que todo alcohólico conoce: la cruda. El mayor símbolo de desgaste para los que gustan de beber es la resaca, porque se siente en la mañana, inmediatamente después de que pasa el estado de ebriedad, no tarda años en desarrollarse, sino que ocurre al instante. De eso no conozco mucho, pero tengo entendido que es la deshidratación la principal causa de tal cuadro imparable.

Al estar orinando constantemente, se pierden tanto agua como minerales esenciales en el funcionamiento constante del cuerpo. El cerebro, sin agua, comienza a desvanecerse y aparece un tremendo dolor de cabeza. Sin tal líquido, el cuerpo se siente desahuceádo, sin energías; lo peor es que crudo, tú no quieres tomar agua, sólo quieres acabar con la infinidad de malas sensaciones que rodean tu cuerpo al estilo de un dengue clásico. Mil remedios: alka-seltzer, tacos de barbacoa o al pastor, maruchan o, el peor de todos, más cerveza; pero ninguno surte efecto en realidad, tú lo sabes, pero te gusta pensar que sí, porque de esa manera puedes seguir bebiendo sin sentir remordimiento por destruir tu cuerpo una vez más.

Físicamente hablando, un médico podría continuar mis palabras y hacer toda una tesis, yo no. Ahora, el corazón. La mente que queda estupefacta ya no tiene sentido de razón alguno para conservar la integridad, el cuerpo y todas esas inhibiciones y represiones que le causaste a tu espíritu son libres de desatarse de forma proporcional a todo el tiempo que las has suprimido. El miedo a expresarte, a expresar amor, a dar un abrazo se convierten en deseos desenfrenados de sexo. El miedo a expresar tristeza, saberte débil, sollozar un poco se convierten en una depresión que parece no tener fin, toda una vida de fracasos expresada en una sola emisión de llanto. El miedoa ser tú mismo te convierte en un exhibicionista que se sube a una mesa a bailar y hacer el ridículo en frente de todos.

Ebrio vomitando

¡Qué divertido fue cuando me vomitaste en la cara! Hahaha... ha... ¿ha?

Pero ocurre algo bien curioso con esto, no todo es tan hermoso como ver un montón de zombies haciendo cosas tan bizarras como esa sin que nadie los pare; existe una especie de comuniónentre los alcohólicos, es como si se pusieran de acuerdo: mañana, todos nos reiremos de lo que pasó hoy y cada quién se olvidará de lo que hizo, así evitará la vergüenza de llevarlo en la cabeza todo el tiempo. ¡Les funciona! Fingen olvido y hacen como si todo aquello que pasó hubiera sido divertido. Ofendieron a sus amigos, lloraron y desparramaron toda una vida de dolor mientras vivían en inconsciencia, vomitaron hasta las entrañas, se quedaron dormidos en el suelo como vagabundos; ¡pero es divertido!

Bueno ya, comienzo a ponerme mal escribiendo esto. Juro que necesito que alguien que no beba me explique como es que la gente puede fingir de esa manera tan épica que todo lo hecho fue divertido y, encima, quieren que vuelva a repetirse, sin sentir el más mínimo remordimiento por la cantidad de daño que hicieron a sí mismos y a los demás. El autoengaño llega a límites imposibles de imaginar y los rebasa con toda la facilidad del mundo.

El desgaste emocional que todo lo anterior produce es crítico. He escuchado el término “cruda moral“, el equivalente emocional a la resaca producida por la deshidratación; este producido por la desinhibición. Mientras estabas incosciente hiciste una infinidad de cosas de las que ahora te arrepientes, al menos puedes agradecer que no finges que todo marchó bien, tienes algo de humano aún en tu cabeza; no eres tan bestia como los demás. No obstante, no sirve de mucho si lo único que consigues es autoconsolarte con frases como “todo está bien, ya pasó, arregla las cosas y listo” o “estabas ebrio! no fue tu culpa”… si no me doliera saber que esas frases viven en la cabeza de personas a las que amo, podría reírme con toda la alevosía posible de quienes piensan así…

Qué divertido!

Nadie espera terminar así, pero el alcohol lleva siempre al mismo camino...

Esto es triste, sí. Pero de alguna forma esas personas no son culpables. Nadie les ha enseñado que lo que hacen está mal, no tiene quien les guíe por un camino verdadero; no el de las críticas, represalias y regaños, sino el de la comprensión, el amor y la verdad. Ellos no buscan ayuda ni la buscarán, sino hasta que se vean tan perdidos que se pregunten en verdad quiénes son, y se den cuenta de que no son nada más que un montón de gente sin alma, gente perdida y vacía, gente falsa. Es una lástima que sólo entonces busquen ayuda, pero es peor aún que puede que no encuentren ayuda efectiva nunca, poca gente sabe qué hacer en casos de alcoholismo y no todos los métodos funcionan para todos.

Te deseo suerte en tu vida, te deseo algo de consciencia para que despiertes del sueño profundo en que te encuentras, te deseo el olvido de esos delirios de grandeza e inmortalidad que llevas en la cabeza y algo de comprensión en la vida, para que quienes te rodean encuentren la forma de ayudarte en verdad, sin juzgarte o tratarte mal. Suerte, siempre suerte! Espero te sirva mi entrada de algo, espero que estés mejor en adelante. Hasta la próxima!

*Lo siento, amiga, no estoy en ninguna condición de pensar en una entrada como la que me pediste, sin embargo, no creas que la he olvidado, sólo debo avisarte que es probable que tarde un rato en poder hacerla, últimamente las cosas me van un poco mal…*

La vida es complicada, eso lo tenemos en cuenta. Lo es porque no existe un libro que te diga cómo llevarla a cabo sin que seas infeliz, ni una persona que te sirva de molde para hacer exactamente lo mismo y estar a gusto. La vida implica crecimiento, y este duele. Generalmente preferimos estar igual siempre, permanecer enanos y no crecer; todo con tal de no sufrir.

Pero, ¿qué me ha pasado? Hace un mes aproximadamente ya veía mi próximo cumpleaños muy cerca, llegaría a los 19 años. Comenzaba a cuestionarme qué pasaría a partir de ese entonces, no consideraba los 19 una edad resaltante. A los 18 ya eres mayor de edad (en México) y a los 20 estás en la edad cumbre, cuando debes aprovechar antes de ser un adulto a los 21. Pero a los 19, ¿qué pasa?…

Comencé a considerar los 19 años como una etapa intermedia entre los 18 que dejaba atrás y la preparación hacia unos grandiosos 20 años. Entonces, quiero unos 20 de lujo y por tanto debo joderme todo este año para tener un buen futurito. Tengo todo un décimo de década para trabajar en lo que quiero disfrutar el siguiente año. Así, llegué a la conclusión de que sería una etapa de transición, de trabajo arduo, de cambio acelerado.

Con tales proyectos, yo no veía venir más que grandeza. Sin embargo, como he dicho, crecer duele. Aparentemente Dios estuvo muy al pendiente de esas múltiples reflexiones que tuve; puso en mi camino un ser que cambiaría mi vida. Aún me cuesta entenderlo, creo que no podré nunca. Las piezas se unieron en perfección y, en esta etapa tan susceptible al cambio, apareció el chispazo que hube necesitado toda la vida para ser constante. El cambio requiere de perseverancia, algo que a mi me faltaba bastante. En esta ocasión, Dios no se hizo esperar y aprovechó mi momento de iluminación para dejarme caer la soga que he de trepar durante un año entero.

Sí, he repasado veinte veces la situación y todo llega a un punto en que debo dejar atrás muchas cosas. Es interesante que a pesar de que he estado cambiando bastante en los últimos años, sea este el que considero de mayor magnitud (más no relevancia). Planeo un año larguísimo lleno de moretones, raspaduras y espinas enterradas. Las pausas serán para recuperar el aliento, no más, no puedo dejar pasar esta única oportunidad. No hay botones Reset, ni algún Rare Candy para subir un nivel sin tener que ganar experiencia. Debo trabajar.

Pero entonces tengo un retroceso, el primero hasta ahorita, mi primer trabajo fuerte y frágil a la vez. ¿Cómo así, Dios apareció y me hizo cosas que no entiendo? Análisis, racionalización, pensamiento, ideas, creatividad… Ya no me ha bastado darle vueltas al asunto una y otra vez, mientras más pienso las cosas, más infeliz me vuelvo. Pensar es la mitad de mi vida, me falta sentir.

He descubierto lo más maravilloso que he imaginado jamás: tengo sentimientos. La capacidad de sentir no es sólo lo que nos pintan en conceptos como amor, tristeza y bla bla bla… cosas de kinder. Los sentimientos ya no caben en definiciones o conceptos válidos, son tan aleatorios y cambiantes que no se pueden saber. El entendimiento no tiene lugar aquí, porque es imposible entender lo que ha de sentirse, así como es imposible sentir lo que se debe entender.

Normalmente el proceso es el último, el niño quiere entender por qué su papá no lo deja comer dulces en la noche; en realidad debe sentir que lo hace porque quiere que esté bien, que duerma a gusto y no tenga problemas para despertar al día siguiente. Es imposible entender eso a una edad corta, más es posible ya desde entonces sentir el amor paternal.

En mi caso… bueno, mi caso es… pf… me duele. Descubrí que no puedo resolver si alguien piensa en mí a través de análisis, sólo termino enfermándome con eso, y es que ¿cómo sabes si alguien piensa en tí? No se puede, no puedes tener el conocimiento ni entendimiento alguno sobre eso; pero puedes sentirlo. Es el mayor entendimiento que logré tener, el que me indica que él mismo no basta para saber, es decir; no basta el entendimiento. Llegar a sentir a otro ser es algo que siempre he deseado, esa sensación mágica e indescriptible sobre la que tengo conocimiento, pero no sentimiento.

En este momento no sé qué hacer, estoy en un problema crítico (y crítico en serio). Quiero entrar en contacto con el Dios que se siente y no se piensa, con los seres que me sienten en la distancia, con lo espiritual. Ya no puedo seguir pensando las cosas, estoy flotando entre la bruma y no veo nada ni usando lentes o reflectores, nada basta. Necesito esa voz guía en la cuál confiar para salir de la confusión y llegar al camino iluminado, libre, el sendero que me lleva al Sol.

Sé lo que necesito, sé muchas cosas, pero no puedo sentir. ¿Cómo he de sentir? ¿Cómo puedo ya dejar de sufrir en vano?

Ya no puedo hacer nada, no sé cómo hacerme vivo. Quisiera gritar con una voz tan fuerte que resuene de este a oeste. Si pudiera, apagaría cada luz y cada estrella hasta que lo único visible fuera el brillo de mis ojos. Correría hasta esa guarida clausurada sólo para espiar, espiar sin entrar o existir en realidad, eso me bastaría. No encuentro la forma de hacerme visible, audible, existente, real… En este momento yo no existo y nada existe para mí. Me encuentro en el vacío que rodea mi ser y estoy vacío por dentro.

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Yaaaa! Que termine ya esto, llevo ocho días, ocho mugrosos días y ya no puedo soportarlo; faltan más de trescientos. Tengo las agallas para aventarme el paquete, pero la fortaleza no. Mi cuerpo humano, mi mente joven y mi corazón inexperto no me dan para eso, sólo Dios puede ayudarme… y cuánto me alegra darme cuenta de que es así, de que solo no puedo, de que soy frágil y vulnerable, de que tengo sentimientos, de que un alma en mi interior está sufriendo y por más que yo lo desee no pueda ayudarla. Cuánto me alegro, Dios, de saber que te necesito; pero me alegro más, de saber que estás ahí.

Qué mal… tuve tres votos para mi encuesta! Y lo peor es que, habiendo tres respuestas posibles, recibí un voto para cada una. Creo que el tema no le interesa a mucha gente, pero qué más da, siempre está bien conocer un poco más. Probablemente la gente no tiene mucha idea de lo que la pereza es en realidad; la idea general es la flojera, tomándoles como sinónimos. Sin embargo, la pereza abarca una cantidad gigantesca de características y, como es tan amplio el concepto, creo que es más adecuado tomarlo primero.

La pereza es la falta de ganas, el estar sin hacer nada, inerte como ser no vivo, sin acción, sin cambio. La pereza no sólo implica estar estático sin hacer nada, sino retroceder y quedarse aún más atrás. La gente perezosa normalmente la confundimos con aquélla que no obedece órdenes o está todo el tiempo viendo la televisión, pero en sí, la pereza puede o no estar presente en esos tipos de personas.

Alguien que de verdad tiene pereza es alguien que busca el reposo total de manera constante. Puede haber depresión, incertidumbre o inseguridad. A veces la depresión nos incita a quedarnos en la nada para olvidar, dejar de caminar y pensar con el objetivo de deshacernos de eso que nos hace sentir mal. Tras unos días, debería desaparecer (cuando es una especie de crisis nada más), pero en algunos casos permanece y es cuando la gente lleva una depresión crónica, que les impide vivir adecuadamente. Bajan de peso por comer menos, se ponen pálidos porque salen poco y se les ve con caras caídas porque no hay emoción nueva que no sea la tristeza, melancolía, etc.

La incertidumbre sobre el futuro también nos hace ser estáticos, el no saber hacia donde tiramos la flecha, nos obliga a bajar el arco sólo para asegurarnos de que no le daremos a alguien en la cabeza o haremos explotar un barril con pólvora. Aquéllos que buscan un futuro propicio terminan esperando el momento adecuado para actuar, permaneciendo estáticos mientras ese llega. El problema en sí, se presenta cuando no hay momento adecuado, cuando lo que se busca es demasiado lejano o cuando no se aprovechan las oportunidades correctas.

La inseguridad también nos hace no hacer nada. Tener miedo sobre lo que puede pasar cuando actuamos es similar a la incertidumbre, sólo que en este caso pensamos que todo acto tendrá una consecuencia que puede ser negativa. Ante esto, podemos decidir mejor no actuar.

La pereza esta presente en mil casos diferentes, no sólo estos tres. Pero estos sean, probablemente, los mejores ejemplos, sobre todo la depresión, que todos hemos vivido alguna vez. No obstante, seguramente en la primaria alguna maestra nos llamó “perezosos mentales” y es que, en sí, la pereza no es solamente física, también implica el uso de la mente y la razón y el análisis.

Gente sobra que tiene este problema y es que, con el crecimiento de la influencia de los medios de comunicación en nuestros cerebros, la gente cada vez piensa menos. Ni más ni menos, hace poco leí un artículo muy interesante que trataba con este problema, dirigido al lenguaje. Prácticamente decía que las personas reducimos nuestro lenguaje al que presentan en la televisión, reduciendo nuestra capacidad de analizar correctamente las palabras y de crear nuestros propios enunciados, sólo a la espera de que una canción nueva tenga una frase que podamos ocupar.

Los medios de comunicación hacen que perdamos capacidades intelectuales al injertar un lenguaje muy sencillo con unas cuantas palabras diferentes. La capacidad de abstracción de conceptos y generación de ideas tiene muchísimo que ver con todo esto. Ya la gente no quiere pensar, prefiere esperar a que piensen por ellos; prefiere dejar de crecer y permanecer igual; mientras menos cambiemos, mejor. Es ahí, de verdad, cuando la pereza se ha vuelto un problema en nuestras vidas, uno que no nos permitirá salir adelante (muy relacionado con el ego que no quiere cambiar, de hecho) y nos dejará quejándonos de nuestras vidas fracasadas echando la culpa a otros o a otra cosa.

Mucho para pensar y pocas ganas de hacerlo, vaya dilema. A mí no me gusta quedarme con la duda, analizar es la solución. No me considero muy perezoso, sólo un poco, quizá, más porque me lo imponen que por otra cosa, pero en fin; no puedo negar que sí tengo mis cayos. Espero hayan entendido la entrada, no olviden comentar… ¿Qué les hace ser perezosos? Ni salgan con que ustedes llevan vidas activas y bla bla… que para palabrerías y mascarones, en los blogs de los famosos, aquí no! No dejaré encuesta esta vez, de todas formas no me responden, así que me basta con los comentarios! Tampoco olviden seguirme, para que reciban en su correo los avisos sobre mis nuevas entradas. Disfruten de la vida y no dejen de crecer. Hasta pronto!

Ya… ha sido mucho sobre alcoholismo y es hora de darle cierre. Esta es la parte más importante, puesto que voy a escribir algunas ideas que tengo sobre métodos reales para dejar el alcohol. Seguro que muchos leerán esto y nadie lo tomará en cuenta, pero es mi idea que, si logro que una semilla se plante en la mente, puede crecer por sí sola cuando se le echa agua; es decir, basta con dejarles la opción abierta, la posibilidad de curarse, para que, cuando lo necesiten, sepan que es posible y que pueden tomar algunos consejitos de mi entrada.

Sueno deprimente, pero así me siento cuando hablo de estos temas. Es un tanto de resignación a que acepten el alcoholismo y más aceptación a que no se resignarán nunca a beber, sino hasta que han sufrido lo suficiente para darse cuenta de que, en efecto, tienen un problema.

Bien, el alcoholismo afecta varias partes del ser humano, por eso no se puede solucionar con abstinencia. Olvídense del término porque nunca lo van a lograr. Una vez que el alcoholismo está presente en la vida de una persona, la abstinencia se vuelve imposible.

Lo que sí se puede hacer, es dejar de beber por períodos largos de tiempo, tan largos como se desee (pero que se desee en realidad) sin ser infinitos. Las recaídas están presentes en los alcohólicos, pero si se superan, se puede lograr una vida plena.

Deporte. Es la primera palabra que se me viene a la mente al pensar den dejar de beber. La gente está muy acostumbrada a ver la parte física como la representación completa de lo que es una persona. Malamente, pero cierto, cuando vemos una sonrisa en la cara de una persona, lo primero que pensamos es que es feliz, no logramos trascender más allá, nos quedamos en la superficie. Con nosotros mismos puede pasar igual, sobre todo cuando se es alcohólico y lo último que se busca es ver cuán destrozados estamos por dentro. Ejercitar el cuerpo libera toxinas, mejora el autoestima, depura, ocupa el tiempo en algo que no sea beber (o pensar en ello) y acaba con el aislamiento (cuando es un deporte en equipos, que es mucho mejor).

El ejercicio es bastante importante cuando se busca dejar de beber, pero no es lo crucial. Ya todos hemos escuchado la frase de “pedir ayuda” y parece repetitiva, pero en realidad, buscar ayuda es la única manera de dejar de beber. Sea con un psicólogo (o varios), una agrupación como Alcohólicos Anónimos, alguna agrupación cristiana, etc. se estará saliendo adelante. La cosa está en que, dejar de beber es diferente para todos, a algunos les sirve un método que otros no y viceversa, es normal, todos somos diferentes. No se debe dejar de intentar sólo porque uno de los métodos no funcionó, el chiste es variar hasta que se ha encontrado el adecuado. Pedir ayuda implica aceptar el problema y exteriorizarlo, algo inmensamente importante.

Ya se han liberado las cargas de la mente y el espíritu, que bajan el autoestima y elevan el ego en contraparte. Ahora hay que alejarse del alcohol. No ir a ambientes alcohólicos, evitar las personas que induzcan el vicio y tratar de sustituir el alcohol con algo bueno. Aquí hay un punto clave, he visto que en muchísimas agrupaciones de alcohólicos anónimos (quizá en todas) te cambian el alcohol por el cigarro, lo cual no deja nada bueno o, en agrupaciones cristianas, que les cambian el alcohol por la biblia y se vuelven extremistas. No hay que caer en otros vicios para llenarnos, debemos tomar consciencia y dejar de enviciarnos con nada. Un deporte, lectura, familia, trabajo… esto y más funciona siempre que no le demos extrema importancia a uno sólo, hay que buscar el equilibrio.

Finalmente, se debe buscar la superación personal. Ver hacia adelante y evolucionar constantemente. Si una persona deja de crecer, comienza a encogerse. Tenemos que dejar de ver el pasado como una carga emocional y espiritual y debemos enfocarnos hacia el futuro como la oportunidad más importante de crecer y consumar metas. Hay que tirar la mediocridad por la borda y aplicar todo el esfuerzo que tengamos para ser mejores personas, vivir en comunidad, dar servicio, evitar los vicios e impulsar a otros a hacer lo mismo. Es así que alcanzamos la plenitud, cuando somos capaces de dejar de vivir en nuestro mundo egoísta y comenzamos a vivir en el planeta Tierra.

Gracias por haber leído, una entrada un tanto larga pero creo que bastante concisa. Espero les sirva y la tomen en cuenta más de lo que yo pienso en mis prejuicios, después de todo, la gente da sorpresas que uno nunca espera. Nos estaremos viendo en la siguiente entrada evitando ya regresar demasiado al alcoholismo. Siempre comenta, que es lo que más me encanta ver en mi blog: los comentarios, reseñas, opiniones, dudas, contrapartes… Denota que en realidad me leíste y te interesó lo que escribí. Dejo una encuestita, denle clic a la respuesta que les convenga 😉

Nivel de Alcoholismo

Siglos han pasado desde la última entrada que hice. Después de severas reflexiones, de adaptarme a mi estilo de vida nuevo y de organizarme al fin traigo la tercera parte. Espero no hayan perdido el hilo, de ser así, no dejen de revisar la entrada previa a esta siguiendo este link: https://theskyview.wordpress.com/2010/07/14/yo-veo-alcoholismo-2da-parte/

De acuerdo con la encuesta que hice, que tiene pocas respuestas en realidad, la mayoría cree que está en un nivel medio de alcoholismo. Intentando ponerme en los zapatos de los que respondieron, puedo asegurar que sólo los que se fueron a las últimas respuestas se consideran ya alcohólicos, o quizá ni ellos. La verdad es que todo el que haya osado responderla lo es, incluso yo soy alcohólico… y no bebo.

Aquí se entra en un dilema porque alcohólico es el que bebe tanto que pierde toda razón o sentido… bueno no, porque cuando yo hago eso, entonces sólo al que le da cirrosis es alcohólico… hmm tampoco, porque si yo tengo cirrosis, entonces solo al que se muere! Y ahí, solo ahí termina, porque quien muere, ya no se puede justificar, defender o autoengañar.

La verdad es que el alcoholismo es presente en la vida de la mayoría de las personas. Pocos podrían decir que no lo son y más en un país como México en donde “se tiene que beber para desinhibirse” (frase robada de lo que me dijeron el viernes pasado y que, por cierto, considero algo completamente negativo y triste). Una contradicción más para poder avanzar y que comprendan un poco más mi punto: Es porque soy alcohólico que no quiero beber.

Esa es mi situación. Soy alcohólico, he tenido tantos impactos causados por el alcoholismo (presente en toda mi vida) que ya no puedo arriesgarme a beber; soy alcohólico. Si llegara a embriagarme una sola vez, estoy casi seguro de que caería en un vicio terrible. Ya no lo considero un juego, creo que he madurado bastante como para pensar que el alcohol es una poción mágica que desinhibe a la gente, la hace feliz y le permite platicar con sus amigos en un buen ambiente.

En realidad, que tengamos el sello de “alcohólico” no significa que nos tiremos a perder con cada cerveza. Es más bien que tenemos un gran riesgo de terminar en un vicio si no ponemos un alto total. Es por eso que se crean niveles para clasificar el alcoholismo. Yo no conozco la clasificación oficial ni nada por el estilo, pero si me preguntaran, diría que son más o menos así:

1) En el primer nivel, como yo, ni siquiera se bebe. Simplemente está una pequeña semilla en nuestra cabeza, esperando a que le rociemos un poco de alcohol para poder crecer. Consta de gente que tiene intención de beber y que lo ha visto como un ejemplo a seguir (y no necesariamente porque lleve al éxito y a la felicidad) en otros.

2) En el segundo, ya se ha probado el alcohol, es más, se sabe lo que es embriagarse porque le tocó alguna vez. Ya la planta está creciendo y tiene sed. La persona buscará acercarse a ambientes alcohólicos, porque le pareció divertida la primera vez o porque siente cierta necesidad de reexperimentarlo, quizá mera curiosidad.

3) En el tercero, ya se puede describir como es emborracharse. Beber en fiestas es perfectamente normal, es más, hasta se frecuentan más. Beber de vez en cuando con los amigos parece divertido. La planta ya es una enredadera que cubre gran parte de las ideas, tanto que el individuo enfoca muchas situaciones a algo relacionado con el alcohol.

4) En el cuarto, estar ebrio es algo divertido, placentero y memorable, porque nos permite olvidarnos de todo y hacer el ridículo en las fiestas (algo que muchos consideran divertido, no sé por qué). La enredadera es resistente. La persona ya es incapaz de ver cuan alcohólica es y no se permitirá aceptarlo, ya que de eso depende que lo siga siendo y no se lo cuestione.

5) El quinto diría que viene cuando una persona ya bebe sola. El poder sentarse a ver la tele mientras se toma una cerveza, es símbolo de que se toma al alcohol como un buen compañero, que está ahí cuando no hay nadie. La enredadera regó sus semillas en múltiples partes del inconsciente. Ya se necesita del alcohol para estar alegre y quitar el mal humor.

6) Los problemas de cordura se van haciendo presentes en el sexto nivel. La agresividad, depresión repentina y euforia se vuelven temas comunes en la vida de quienes lo alcanzan. La enredadera se vuelve un tronco firme que se encarga de robarle energía a todas las demás partes de la mente. El individuo pierde el sentido común, la responsabilidad; inician los problemas sociales.

7) Las enfermedades vienen en este nivel. Sea gastritis crónica o cirrosis hepática, los dolores ya no dejan a la persona en paz, así que bebe para dejar de sentirlos. El tronco libera frutos venenosos en el cuerpo. Empiezan ideas autodestructivas, baja de autoestima y problemas existenciales.

8) El octavo nivel es sólo una versión avanzada del anterior; la persona se vuelve inútil, un completo parásito, la bolita que los familiares se echan para ver quien la cuida. El tronco es un árbol tan pesado que el individuo no puede cargarlo. El peso de la culpa y la autodecepción vienen tan grandes que la vida se vuelve una depresión absoluta. Beber para olvidar.

Podría decirse que tiene suerte quien llega al último nivel, muchos mueren antes en accidentes automovilísticos, riñas o suicidios; pero la verdad es que no, ninguno tuvo suerte, ambos están destinados a un final triste.

Entonces esos fueron los niveles de alcoholismo en mi clasificación (la haré como una entrada para poder editarla si considero que algo va mal). Esto ya deja claro que casi todo mundo es alcohólico. Suertudo, en realidad, quien no lo sea.

Antes de finalizar, debo señalar que es normal que pocos se consideren alcohólicos, porque, siguiendo el orden en la escala que acabo de dar, quien esté en cierto nivel de alcoholismo, viendo a quienes estén en niveles superiores, sentirá que es sano. Lo compruebo todos los días con gente que dice saber “cuánto beber y en dónde”, siendo en realidad que sólo controla el impulso, y no por eso que no lo sienta. El alcoholismo es más presente en nuestras vidas que la educación, por ejemplo (algo que, por si no sabían, recibe más impulso que otras rúbricas en el país por parte del gobierno).

En la entrada que viene, intentaré dar consejos para quien quiera dejar de beber, así como el que considero que es el proceso para lograrlo. No olviden responder la encuesta, un segundo para reflexión! Algo más, visiten el otro blog, acabo de publicar una entrada nueva, relacionada con las nuevas ideas y el porvenir.. nos vemos! http://theawakeningofthemind.wordpress.com/2010/08/29/no-puedes-enganar-a-la-mente/

Y finalmente llego a uno de los temas que he querido abordar desde hace mucho. El alcoholismo es una fuerte enfermedad que mezcla una cantidad tremenda de factores negativos que van desde la parte física hasta la espiritual y es capaz de acabar con la vida de varias personas con el simple hecho de contaminar a un sólo individuo.

Sobre la encuesta que hice… todos, excepto los que eligieron “Nunca” (e incluso esos en cierta manera) corren el riesgo de llegar a ser alcohólicos. Por supuesto que mientras más se bebe, mayor la probabilidad de caer en el vicio. Podría clasificar a los alcohólicos así (aunque seguro que me quedaría corto):

Existen los “bebedores sociales“. Esos hipócritas que dicen beber sólo en fiestas y eventos y que, casualmente, cada vez van a más reuniones… será de verdad casualidad? Por supuesto que no, se justifican en que otros beben para hacer lo mismo sin dañar su imagen.

También están los que beben por depresión. O quizá mejor dicho, por la presión interior. Los problemas familiares, emocionales, etc les orillan a beber para olvidarse de los problemas que no pueden resolver por sí mismos y que evitan resolver para no sufrir (sin querer ver que sufren más al no resolverlos).

Otros son los que beben por falta de identidad. Esto va un poco más relacionado con el ámbito espiritual de las personas. Es gente que al no saber exactamente quienes son, buscan en el ambiente alcohólico esa respuesta. Al ser alcohólicos amigos de todos los demás ebrios, se sienten identificados como algo.

Finalmente pondría a los que beben por aprendizaje. Esos que son obligados a beber por familiares o amigos, o que beben por mal ambiente familiar. Generalmente son hijos de padres alcohólicos que exhiben con placer todas esas situaciones de briaguez como el mejor ejemplo a seguir. Los hijos, contaminados por esas ideas negativas, las absorben con esos cerebros de esponja con que somos dotados de pequeños, y adquieren el vicio.

Si bien, el alcoholismo es una enfermedad incurable, es posible detener el vicio. A través de varios métodos, la gente es capaz de escapar del vicio, pero muchas veces no eligen el correcto y lo ven imposible, o se niegan a aceptar que son alcohólicos o simplemente quieren seguir porque creen que es el buen camino a la felicidad. Buscar ayuda es lo que siempre vemos en la tele, pero es en verdad el único camino para escapar de ese problema con vida.

Si tomásemos en cuenta todos los lados que afecta el alcoholismo terminaríamos con el mundo. Afecta emocionalmente al individuo, socialmente a todos los que lo rodean (familiares, amigos, etc), material y espiritualmente a la persona y quienes dependan de él, físicamente a sí mismo y quienes pueda agredir (si es que ocurre)… y así, una lista infinita.

Planeo continuar después con más entradas sobre el alcoholismo en los jóvenes y lo que pienso sobre la gente que no deja el alcohol (ya algo aún más personal).

Sigan leyendo en las siguientes entradas. Dejo una encuesta más que espero respondan y por supuesto, esperaré sus comentarios, dudas, sugerencias, etc para responder con gusto. Hasta la siguiente entrada~