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A diferencia de la comida convencional, nosotros los humanos nos cocinamos en un caldo bien frío, nos revolcamos en él para absorber bien el sabor amargo que lleva y nos remojamos en la sequedad que transmite. Todos los días caminamos en un mar de contaminación visual, auditiva, olfativa y emocional, con el único fin de sobrevivir al medio social que ha resultado mucho más salvaje que la intemperie.

¡Compra, compra, compra, compra, compra!

Precios más bajos (que otros), mejores productos (que otros), una mejor vida (que antes…). La publicidad se encarga de convencerte de una mejora pero siempre se quedan con el mejor producto, te ofrecen un “buen” producto y no “el buen” producto.  Hay una diferencia abismal entre ambas situaciones, pero la gente siempre los confunde y cae en la trampa del capitalismo. Mencionar esta palabra es peligroso, mucha gente es bastante susceptible a oponerse rotundamente al capitalismo, otros lo aman, yo digo que es una mierda en la que no vale la pena enfocarse.

No obstante, ¿qué crees?, vivimos rodeados de ella y lo que más fácilmente llega a nuestras casas desde su humilde morada en el gobierno estadounidense es la publicidad. No importa si no estudiaste (de hecho mejor), no importa cuanto ganes, no importa si tienes familia o eres solitario, no importa a qué te dediques ni cuáles sean tus gustos; toda la basura sensitiva de las empresas tiene que llegarte al cerebro. “Lo vi en la tele”, “lo vi en el periódico”, “lo escuché en la radio”, “me contó mi vecino”… Las posibilidades abarcan tantos mundos a tu alrededor que es imposible ser salvado de toda la chatarra publicitaria.

Es como si las empresas pidieran un pollo al gobierno y este nos entregara a nosotros. Los restaurantes de comida de mierda, toda la gama de productos iShit, los comerciales de tiendas de mierda en donde venden productos de mierda… Todo eso y más llega hasta ti mientras ves la tele o buscas tu tarea en internet, mientras lees una revista y cuando vas al cine. Es tanta la costumbre que parece ya no importarnos.

Existe una pequeña población de gente sensitiva que es agredida por todas estas situaciones, pero son ignoradas y reprimidas, considerándoles de exageradas por quejarse o disgustarse de algo tan natural. Claro, ¡si la publicidad se da en los árboles!. Los controladores del medio (que por elitista que suene su puesto no se libran de sus propias porquerías, como el narcotraficante que es drogadicto… ha!) han logrado llenarte la cabeza de mierda (sí, diré muchas veces mierda en esta entrada) y has terminado por sucumbir. Ahora es más natural que a una mujer la partan con un cuchillo para sacarle un ser humano que parir de manera natural a su anhelado hijo.

Viene la navidad (sí, de mierda) y la gente cambia mucho su forma de actuar. Se vuelven seres deformes que intentan aparentar la luz interior y el brillo comprando regalos con moñitos plateados y poniendo un árbol de navidad lleno de lucecillas pendejas para iluminar intermitentemente su hogar. Así es, siéntete una estrella tintineante comprando nuestros productos y olvídate del verdadero brillo que guardas en tu interior. Así, si no lo ves, no existe.

Hahaha Satan Claus

Y esto termina metiéndose con la religión, porque es el típico combate “Dios existe contra Dios no existe”. Esto es muy conveniente, así creas gente que necesite ver brillitos para saber que existe la luz interior y otros que tienen que celebrar el nacimiento de un señor de hace más de mil años. Lo que no te dicen es que Dios es una paradoja, es inconveniente, que sepas que Dios existe a tu alrededor pero no existe porque no le das vida, es negativo, ¡así la gente no compra!

Ya falta poco menos de un mes para la temporada de nieve, luces y felicidad con los que amas; aún si en el DF ni siquiera nieva en invierno, si la mayoría de los habitantes están más secos (espiritualmente hablando) que Ninel Conde y si, quizá, el 50% de la población saborea la infidelidad todos los días. Ya desde el día de muertos veía el “árbol de Halloween” en las placillas; en estos días ya me da náuseas estar en alguna plaza. La opción es buscar algo más chilango-clase media, un zócalo, centro de coyoacán o algo por el estilo; menos banalidad.

Chilango-Clase Media, fantástico~

Para finalizar, un consejo. En esta temporada te encontrarás con gente religiosa que te vende productos capitalistas y grillistas incrédulos que te dicen que no compres nada y que vivas en la calle para ser feliz… No escuches, mientras el facebook fresa te intenta contaminar con basura comercial, el facebook activista te intenta contaminar con basura pesimista; lo mejor es sobrellevar el absurdo capitalista buscando refugio en el bienestar propio y encontrar el bienestar de los demás en la austeridad. O sea, no creas que regalar te hará alguien deseable en una fiesta ni creas que es mejor no ir, mejor ve y regala tus mejores intenciones.

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