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Ya de regreso después de exámenes finales y demás. En todo este tiempo he estado pensando varias cosillas, pero hasta ahora me doy tiempo para poder escribir una de ellas. Cada vez veo más alcohol a mi alrededor, por suerte sólo en forma de historias, figuraciones y palabras, me mantengo aún intacto por las bebidas embriagantes; sin embargo, no dejo de encontrar cada vez más sobre su funcionamiento. Preocupación, problemas, idioteces e historias bizarras rodean la ebriedad de conocidos, amigos y familiares… pero, ¿y qué rescato yo de todo esto?… En una sola palabra: desgaste.

Desgaste

A: Persona sana, que no bebe. B: Persona común.

Desde asuntos físicos hasta mentales no he visto más que oxidación en las barras que alguna vez fueron de metal. Comenzando por el aspecto físico; he leído, escuchado y pensado varias cosas interesantes. El desgaste físico ocasionado por el alcohol al cuerpo es difícil de platicar, no encuentro por donde empezar. El aparato digestivo es, seguramente, el primero en recibir los daños: la lengua, los dientes, la garganta, el estómago, los intestinos, el recto. Absolutamente todo resiente la irritación que el alcohol produce. No obstante, no es sólo irritación de la cerveza, sino también del chamoy, la sal, el limón; las diferentes mezclas que usan para generar nuevos sabores; todo eso va dañando intensa y lentamente todo tu aparato digestivo desde que comienzas a beber. El hígadosiempre es mencionado como el órgano débil de los alcohólicos; pero a veces se pasan por alto el cáncer de estómago y las úlceras gástricas que van bien asociadas al consumo de alcohol.

Úlcera gastrica

Así de bonito se ve una úlcera.

Después de haber quedado estupefacto en la ebriedad, la noche termina y llega la mañana, todo el resultado de la noche anterior en que los sentidos quedaron tan inhibidos que no te diste cuenta de que te golpeaste quince veces, sobreesforzaste tus músculos durante toda la noche y debilitaste tus huesos, llega el cobro que todo alcohólico conoce: la cruda. El mayor símbolo de desgaste para los que gustan de beber es la resaca, porque se siente en la mañana, inmediatamente después de que pasa el estado de ebriedad, no tarda años en desarrollarse, sino que ocurre al instante. De eso no conozco mucho, pero tengo entendido que es la deshidratación la principal causa de tal cuadro imparable.

Al estar orinando constantemente, se pierden tanto agua como minerales esenciales en el funcionamiento constante del cuerpo. El cerebro, sin agua, comienza a desvanecerse y aparece un tremendo dolor de cabeza. Sin tal líquido, el cuerpo se siente desahuceádo, sin energías; lo peor es que crudo, tú no quieres tomar agua, sólo quieres acabar con la infinidad de malas sensaciones que rodean tu cuerpo al estilo de un dengue clásico. Mil remedios: alka-seltzer, tacos de barbacoa o al pastor, maruchan o, el peor de todos, más cerveza; pero ninguno surte efecto en realidad, tú lo sabes, pero te gusta pensar que sí, porque de esa manera puedes seguir bebiendo sin sentir remordimiento por destruir tu cuerpo una vez más.

Físicamente hablando, un médico podría continuar mis palabras y hacer toda una tesis, yo no. Ahora, el corazón. La mente que queda estupefacta ya no tiene sentido de razón alguno para conservar la integridad, el cuerpo y todas esas inhibiciones y represiones que le causaste a tu espíritu son libres de desatarse de forma proporcional a todo el tiempo que las has suprimido. El miedo a expresarte, a expresar amor, a dar un abrazo se convierten en deseos desenfrenados de sexo. El miedo a expresar tristeza, saberte débil, sollozar un poco se convierten en una depresión que parece no tener fin, toda una vida de fracasos expresada en una sola emisión de llanto. El miedoa ser tú mismo te convierte en un exhibicionista que se sube a una mesa a bailar y hacer el ridículo en frente de todos.

Ebrio vomitando

¡Qué divertido fue cuando me vomitaste en la cara! Hahaha... ha... ¿ha?

Pero ocurre algo bien curioso con esto, no todo es tan hermoso como ver un montón de zombies haciendo cosas tan bizarras como esa sin que nadie los pare; existe una especie de comuniónentre los alcohólicos, es como si se pusieran de acuerdo: mañana, todos nos reiremos de lo que pasó hoy y cada quién se olvidará de lo que hizo, así evitará la vergüenza de llevarlo en la cabeza todo el tiempo. ¡Les funciona! Fingen olvido y hacen como si todo aquello que pasó hubiera sido divertido. Ofendieron a sus amigos, lloraron y desparramaron toda una vida de dolor mientras vivían en inconsciencia, vomitaron hasta las entrañas, se quedaron dormidos en el suelo como vagabundos; ¡pero es divertido!

Bueno ya, comienzo a ponerme mal escribiendo esto. Juro que necesito que alguien que no beba me explique como es que la gente puede fingir de esa manera tan épica que todo lo hecho fue divertido y, encima, quieren que vuelva a repetirse, sin sentir el más mínimo remordimiento por la cantidad de daño que hicieron a sí mismos y a los demás. El autoengaño llega a límites imposibles de imaginar y los rebasa con toda la facilidad del mundo.

El desgaste emocional que todo lo anterior produce es crítico. He escuchado el término “cruda moral“, el equivalente emocional a la resaca producida por la deshidratación; este producido por la desinhibición. Mientras estabas incosciente hiciste una infinidad de cosas de las que ahora te arrepientes, al menos puedes agradecer que no finges que todo marchó bien, tienes algo de humano aún en tu cabeza; no eres tan bestia como los demás. No obstante, no sirve de mucho si lo único que consigues es autoconsolarte con frases como “todo está bien, ya pasó, arregla las cosas y listo” o “estabas ebrio! no fue tu culpa”… si no me doliera saber que esas frases viven en la cabeza de personas a las que amo, podría reírme con toda la alevosía posible de quienes piensan así…

Qué divertido!

Nadie espera terminar así, pero el alcohol lleva siempre al mismo camino...

Esto es triste, sí. Pero de alguna forma esas personas no son culpables. Nadie les ha enseñado que lo que hacen está mal, no tiene quien les guíe por un camino verdadero; no el de las críticas, represalias y regaños, sino el de la comprensión, el amor y la verdad. Ellos no buscan ayuda ni la buscarán, sino hasta que se vean tan perdidos que se pregunten en verdad quiénes son, y se den cuenta de que no son nada más que un montón de gente sin alma, gente perdida y vacía, gente falsa. Es una lástima que sólo entonces busquen ayuda, pero es peor aún que puede que no encuentren ayuda efectiva nunca, poca gente sabe qué hacer en casos de alcoholismo y no todos los métodos funcionan para todos.

Te deseo suerte en tu vida, te deseo algo de consciencia para que despiertes del sueño profundo en que te encuentras, te deseo el olvido de esos delirios de grandeza e inmortalidad que llevas en la cabeza y algo de comprensión en la vida, para que quienes te rodean encuentren la forma de ayudarte en verdad, sin juzgarte o tratarte mal. Suerte, siempre suerte! Espero te sirva mi entrada de algo, espero que estés mejor en adelante. Hasta la próxima!

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Ya… ha sido mucho sobre alcoholismo y es hora de darle cierre. Esta es la parte más importante, puesto que voy a escribir algunas ideas que tengo sobre métodos reales para dejar el alcohol. Seguro que muchos leerán esto y nadie lo tomará en cuenta, pero es mi idea que, si logro que una semilla se plante en la mente, puede crecer por sí sola cuando se le echa agua; es decir, basta con dejarles la opción abierta, la posibilidad de curarse, para que, cuando lo necesiten, sepan que es posible y que pueden tomar algunos consejitos de mi entrada.

Sueno deprimente, pero así me siento cuando hablo de estos temas. Es un tanto de resignación a que acepten el alcoholismo y más aceptación a que no se resignarán nunca a beber, sino hasta que han sufrido lo suficiente para darse cuenta de que, en efecto, tienen un problema.

Bien, el alcoholismo afecta varias partes del ser humano, por eso no se puede solucionar con abstinencia. Olvídense del término porque nunca lo van a lograr. Una vez que el alcoholismo está presente en la vida de una persona, la abstinencia se vuelve imposible.

Lo que sí se puede hacer, es dejar de beber por períodos largos de tiempo, tan largos como se desee (pero que se desee en realidad) sin ser infinitos. Las recaídas están presentes en los alcohólicos, pero si se superan, se puede lograr una vida plena.

Deporte. Es la primera palabra que se me viene a la mente al pensar den dejar de beber. La gente está muy acostumbrada a ver la parte física como la representación completa de lo que es una persona. Malamente, pero cierto, cuando vemos una sonrisa en la cara de una persona, lo primero que pensamos es que es feliz, no logramos trascender más allá, nos quedamos en la superficie. Con nosotros mismos puede pasar igual, sobre todo cuando se es alcohólico y lo último que se busca es ver cuán destrozados estamos por dentro. Ejercitar el cuerpo libera toxinas, mejora el autoestima, depura, ocupa el tiempo en algo que no sea beber (o pensar en ello) y acaba con el aislamiento (cuando es un deporte en equipos, que es mucho mejor).

El ejercicio es bastante importante cuando se busca dejar de beber, pero no es lo crucial. Ya todos hemos escuchado la frase de “pedir ayuda” y parece repetitiva, pero en realidad, buscar ayuda es la única manera de dejar de beber. Sea con un psicólogo (o varios), una agrupación como Alcohólicos Anónimos, alguna agrupación cristiana, etc. se estará saliendo adelante. La cosa está en que, dejar de beber es diferente para todos, a algunos les sirve un método que otros no y viceversa, es normal, todos somos diferentes. No se debe dejar de intentar sólo porque uno de los métodos no funcionó, el chiste es variar hasta que se ha encontrado el adecuado. Pedir ayuda implica aceptar el problema y exteriorizarlo, algo inmensamente importante.

Ya se han liberado las cargas de la mente y el espíritu, que bajan el autoestima y elevan el ego en contraparte. Ahora hay que alejarse del alcohol. No ir a ambientes alcohólicos, evitar las personas que induzcan el vicio y tratar de sustituir el alcohol con algo bueno. Aquí hay un punto clave, he visto que en muchísimas agrupaciones de alcohólicos anónimos (quizá en todas) te cambian el alcohol por el cigarro, lo cual no deja nada bueno o, en agrupaciones cristianas, que les cambian el alcohol por la biblia y se vuelven extremistas. No hay que caer en otros vicios para llenarnos, debemos tomar consciencia y dejar de enviciarnos con nada. Un deporte, lectura, familia, trabajo… esto y más funciona siempre que no le demos extrema importancia a uno sólo, hay que buscar el equilibrio.

Finalmente, se debe buscar la superación personal. Ver hacia adelante y evolucionar constantemente. Si una persona deja de crecer, comienza a encogerse. Tenemos que dejar de ver el pasado como una carga emocional y espiritual y debemos enfocarnos hacia el futuro como la oportunidad más importante de crecer y consumar metas. Hay que tirar la mediocridad por la borda y aplicar todo el esfuerzo que tengamos para ser mejores personas, vivir en comunidad, dar servicio, evitar los vicios e impulsar a otros a hacer lo mismo. Es así que alcanzamos la plenitud, cuando somos capaces de dejar de vivir en nuestro mundo egoísta y comenzamos a vivir en el planeta Tierra.

Gracias por haber leído, una entrada un tanto larga pero creo que bastante concisa. Espero les sirva y la tomen en cuenta más de lo que yo pienso en mis prejuicios, después de todo, la gente da sorpresas que uno nunca espera. Nos estaremos viendo en la siguiente entrada evitando ya regresar demasiado al alcoholismo. Siempre comenta, que es lo que más me encanta ver en mi blog: los comentarios, reseñas, opiniones, dudas, contrapartes… Denota que en realidad me leíste y te interesó lo que escribí. Dejo una encuestita, denle clic a la respuesta que les convenga 😉

El problema con el alcohol es algo tan complejo, que ya le dedico una segunda parte. Si no has leído la primera puedes dar clic en la imagen para leerla. Esta vez toca hablar sobre los jóvenes. Tal como esperaba ver en la encuesta, fue en la adolescencia en que la mayoría (11 hasta el momento) comenzaron a consumir alcohol. En menor parte en la pubertad (5 hasta ahora) y sólo uno que no había consumido alcohol nunca (yo no me incluí en la encuesta). Sin embargo, es sabido que se inicia a cualquier edad.

La encuesta denota lo que para muchos es bien evidente: los adolescentes son más propensos a caer en problemas de alcoholismo. Aún si no todos los que respondieron la encuesta son alcohólicos, queda claro que por lo menos ya hicieron la prueba. Y es en esa prueba, que muchos caen en el vicio.

Generalmente el adolescente aún no ha trascendido mucho en su visión del mundo, y es por eso que no es capaz de ver cuán peligroso puede ser algo. Esa típica situación de “a mí no me pasa nada, yo todo lo puedo” que ponen en las novelas. Si bien, probar cosas nuevas no es algo malo, existen situaciones y etapas en que probarlas puede desencadenar un futuro deplorable.

Es ahí en donde erramos bastante. Sabemos que probar no es malo, pero no nos damos cuenta de que si somos irresponsables terminaremos mal. El joven que recién entra en el problema del alcoholismo es incapaz de ver que cae en el vicio por varias razones. De las que yo he notado van algunas:

>> El adolescente se siente listo para probar su suerte en el mundo de los adultos. Y es por eso que tienden a imitar a los más grandes. Pensando que es lo correcto. Así, imitamos el alcoholismo de nuestros padres, tíos, amigos de más edad, etc.

>> Los problemas emocionales y espirituales que caracterizan a esta etapa, causan mucha confusión y revuelo en nuestras mentes. Terminamos por buscar una fuga sin darnos cuenta de ello. Es fácil darse cuenta, pero es difícil aceptarlo. Basta con ver a quienes te contaban que tuvieron un problema en casa y al día siguiente o más tarde el mismo día, están pasando un “buen rato con sus amigos” para bajarse el estrés.

>> El ego crece con rudeza en la adolescencia, pues es cuando nos preparamos para vivir solos, para la independencia. Debemos demostrar esa rudeza y fortaleza que nos permitirá crecer separados de nuestras familias. Sin embargo, en ese intento por arreglárnoslas nosotros mismos, caemos en vicios que pensamos fáciles de controlar.

>> Si bien los niveles de trascendencia del individuo crecen con la edad, aún siendo ya casi adultos, no somos capaces de ver más allá de la mayoría de los problemas y sentimos con fuerza que beberemos sólo por gusto, por el buen rato; terminando en un pozo cuyo fondo estaba mucho más lejos de lo que jamás imaginamos.

Y así, una lista más larga… El alcoholismo no frena por varias razones. Primero, puede ser invisible. No nos damos cuenta, vemos a otros vomitando y sabemos que están peor que nosotros; cuando ya vomitamos, vemos a otros besándose con cualquiera y sabemos que están peor; cuando ya hacemos esto, vemos a otros agrediéndose de mil maneras y sabemos que están peor que nosotros. No es sino hasta que ya no nos queda más que ver en los demás, que terminamos por ver cuán alcohólicos somos y hemos sido.

Ya que lo has visto, ahora falta aceptarlo. El ego hará su parte e impondrá esa barrera que hará que lo niegues. Negar con toda firmeza que se es alcohólico. Todo por tal de seguir bebiendo, de “evitar el sufrimiento” que nos causaría darnos cuenta de lo que hemos hecho.

Ya aceptado, terminas por pedir ayuda, porque es sólo hasta entonces que ves que no puedes terminar con el alcoholismo tú solo.

Hay muchos que ni realizan todo ese larguísimo proceso, porque mueren de cirrosis u otra enfermedad, logran dejar de beber sin romper exactamente con el vicio o simplemente porque se estancaron en alguna de las tantas etapas.

Ya la mayoría sabemos que el alcoholismo no se da de un momento a otro en su máxima expresión, sino que se avanza por niveles. En la siguiente entrada daré toque a ello, porque muchos nos basamos también en eso para decir que “no somos alcohólicos”, siendo que estamos en un nivel más leve que el que tenemos al lado nada más.

Espero les quede algo en que pensar. Gracias por leer hasta aquí y espero sus comentarios. No olviden responder la encuesta de esta entrada 😛

Y finalmente llego a uno de los temas que he querido abordar desde hace mucho. El alcoholismo es una fuerte enfermedad que mezcla una cantidad tremenda de factores negativos que van desde la parte física hasta la espiritual y es capaz de acabar con la vida de varias personas con el simple hecho de contaminar a un sólo individuo.

Sobre la encuesta que hice… todos, excepto los que eligieron “Nunca” (e incluso esos en cierta manera) corren el riesgo de llegar a ser alcohólicos. Por supuesto que mientras más se bebe, mayor la probabilidad de caer en el vicio. Podría clasificar a los alcohólicos así (aunque seguro que me quedaría corto):

Existen los “bebedores sociales“. Esos hipócritas que dicen beber sólo en fiestas y eventos y que, casualmente, cada vez van a más reuniones… será de verdad casualidad? Por supuesto que no, se justifican en que otros beben para hacer lo mismo sin dañar su imagen.

También están los que beben por depresión. O quizá mejor dicho, por la presión interior. Los problemas familiares, emocionales, etc les orillan a beber para olvidarse de los problemas que no pueden resolver por sí mismos y que evitan resolver para no sufrir (sin querer ver que sufren más al no resolverlos).

Otros son los que beben por falta de identidad. Esto va un poco más relacionado con el ámbito espiritual de las personas. Es gente que al no saber exactamente quienes son, buscan en el ambiente alcohólico esa respuesta. Al ser alcohólicos amigos de todos los demás ebrios, se sienten identificados como algo.

Finalmente pondría a los que beben por aprendizaje. Esos que son obligados a beber por familiares o amigos, o que beben por mal ambiente familiar. Generalmente son hijos de padres alcohólicos que exhiben con placer todas esas situaciones de briaguez como el mejor ejemplo a seguir. Los hijos, contaminados por esas ideas negativas, las absorben con esos cerebros de esponja con que somos dotados de pequeños, y adquieren el vicio.

Si bien, el alcoholismo es una enfermedad incurable, es posible detener el vicio. A través de varios métodos, la gente es capaz de escapar del vicio, pero muchas veces no eligen el correcto y lo ven imposible, o se niegan a aceptar que son alcohólicos o simplemente quieren seguir porque creen que es el buen camino a la felicidad. Buscar ayuda es lo que siempre vemos en la tele, pero es en verdad el único camino para escapar de ese problema con vida.

Si tomásemos en cuenta todos los lados que afecta el alcoholismo terminaríamos con el mundo. Afecta emocionalmente al individuo, socialmente a todos los que lo rodean (familiares, amigos, etc), material y espiritualmente a la persona y quienes dependan de él, físicamente a sí mismo y quienes pueda agredir (si es que ocurre)… y así, una lista infinita.

Planeo continuar después con más entradas sobre el alcoholismo en los jóvenes y lo que pienso sobre la gente que no deja el alcohol (ya algo aún más personal).

Sigan leyendo en las siguientes entradas. Dejo una encuesta más que espero respondan y por supuesto, esperaré sus comentarios, dudas, sugerencias, etc para responder con gusto. Hasta la siguiente entrada~