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Qué mal… tuve tres votos para mi encuesta! Y lo peor es que, habiendo tres respuestas posibles, recibí un voto para cada una. Creo que el tema no le interesa a mucha gente, pero qué más da, siempre está bien conocer un poco más. Probablemente la gente no tiene mucha idea de lo que la pereza es en realidad; la idea general es la flojera, tomándoles como sinónimos. Sin embargo, la pereza abarca una cantidad gigantesca de características y, como es tan amplio el concepto, creo que es más adecuado tomarlo primero.

La pereza es la falta de ganas, el estar sin hacer nada, inerte como ser no vivo, sin acción, sin cambio. La pereza no sólo implica estar estático sin hacer nada, sino retroceder y quedarse aún más atrás. La gente perezosa normalmente la confundimos con aquélla que no obedece órdenes o está todo el tiempo viendo la televisión, pero en sí, la pereza puede o no estar presente en esos tipos de personas.

Alguien que de verdad tiene pereza es alguien que busca el reposo total de manera constante. Puede haber depresión, incertidumbre o inseguridad. A veces la depresión nos incita a quedarnos en la nada para olvidar, dejar de caminar y pensar con el objetivo de deshacernos de eso que nos hace sentir mal. Tras unos días, debería desaparecer (cuando es una especie de crisis nada más), pero en algunos casos permanece y es cuando la gente lleva una depresión crónica, que les impide vivir adecuadamente. Bajan de peso por comer menos, se ponen pálidos porque salen poco y se les ve con caras caídas porque no hay emoción nueva que no sea la tristeza, melancolía, etc.

La incertidumbre sobre el futuro también nos hace ser estáticos, el no saber hacia donde tiramos la flecha, nos obliga a bajar el arco sólo para asegurarnos de que no le daremos a alguien en la cabeza o haremos explotar un barril con pólvora. Aquéllos que buscan un futuro propicio terminan esperando el momento adecuado para actuar, permaneciendo estáticos mientras ese llega. El problema en sí, se presenta cuando no hay momento adecuado, cuando lo que se busca es demasiado lejano o cuando no se aprovechan las oportunidades correctas.

La inseguridad también nos hace no hacer nada. Tener miedo sobre lo que puede pasar cuando actuamos es similar a la incertidumbre, sólo que en este caso pensamos que todo acto tendrá una consecuencia que puede ser negativa. Ante esto, podemos decidir mejor no actuar.

La pereza esta presente en mil casos diferentes, no sólo estos tres. Pero estos sean, probablemente, los mejores ejemplos, sobre todo la depresión, que todos hemos vivido alguna vez. No obstante, seguramente en la primaria alguna maestra nos llamó “perezosos mentales” y es que, en sí, la pereza no es solamente física, también implica el uso de la mente y la razón y el análisis.

Gente sobra que tiene este problema y es que, con el crecimiento de la influencia de los medios de comunicación en nuestros cerebros, la gente cada vez piensa menos. Ni más ni menos, hace poco leí un artículo muy interesante que trataba con este problema, dirigido al lenguaje. Prácticamente decía que las personas reducimos nuestro lenguaje al que presentan en la televisión, reduciendo nuestra capacidad de analizar correctamente las palabras y de crear nuestros propios enunciados, sólo a la espera de que una canción nueva tenga una frase que podamos ocupar.

Los medios de comunicación hacen que perdamos capacidades intelectuales al injertar un lenguaje muy sencillo con unas cuantas palabras diferentes. La capacidad de abstracción de conceptos y generación de ideas tiene muchísimo que ver con todo esto. Ya la gente no quiere pensar, prefiere esperar a que piensen por ellos; prefiere dejar de crecer y permanecer igual; mientras menos cambiemos, mejor. Es ahí, de verdad, cuando la pereza se ha vuelto un problema en nuestras vidas, uno que no nos permitirá salir adelante (muy relacionado con el ego que no quiere cambiar, de hecho) y nos dejará quejándonos de nuestras vidas fracasadas echando la culpa a otros o a otra cosa.

Mucho para pensar y pocas ganas de hacerlo, vaya dilema. A mí no me gusta quedarme con la duda, analizar es la solución. No me considero muy perezoso, sólo un poco, quizá, más porque me lo imponen que por otra cosa, pero en fin; no puedo negar que sí tengo mis cayos. Espero hayan entendido la entrada, no olviden comentar… ¿Qué les hace ser perezosos? Ni salgan con que ustedes llevan vidas activas y bla bla… que para palabrerías y mascarones, en los blogs de los famosos, aquí no! No dejaré encuesta esta vez, de todas formas no me responden, así que me basta con los comentarios! Tampoco olviden seguirme, para que reciban en su correo los avisos sobre mis nuevas entradas. Disfruten de la vida y no dejen de crecer. Hasta pronto!

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