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A diferencia de la comida convencional, nosotros los humanos nos cocinamos en un caldo bien frío, nos revolcamos en él para absorber bien el sabor amargo que lleva y nos remojamos en la sequedad que transmite. Todos los días caminamos en un mar de contaminación visual, auditiva, olfativa y emocional, con el único fin de sobrevivir al medio social que ha resultado mucho más salvaje que la intemperie.

¡Compra, compra, compra, compra, compra!

Precios más bajos (que otros), mejores productos (que otros), una mejor vida (que antes…). La publicidad se encarga de convencerte de una mejora pero siempre se quedan con el mejor producto, te ofrecen un “buen” producto y no “el buen” producto.  Hay una diferencia abismal entre ambas situaciones, pero la gente siempre los confunde y cae en la trampa del capitalismo. Mencionar esta palabra es peligroso, mucha gente es bastante susceptible a oponerse rotundamente al capitalismo, otros lo aman, yo digo que es una mierda en la que no vale la pena enfocarse.

No obstante, ¿qué crees?, vivimos rodeados de ella y lo que más fácilmente llega a nuestras casas desde su humilde morada en el gobierno estadounidense es la publicidad. No importa si no estudiaste (de hecho mejor), no importa cuanto ganes, no importa si tienes familia o eres solitario, no importa a qué te dediques ni cuáles sean tus gustos; toda la basura sensitiva de las empresas tiene que llegarte al cerebro. “Lo vi en la tele”, “lo vi en el periódico”, “lo escuché en la radio”, “me contó mi vecino”… Las posibilidades abarcan tantos mundos a tu alrededor que es imposible ser salvado de toda la chatarra publicitaria.

Es como si las empresas pidieran un pollo al gobierno y este nos entregara a nosotros. Los restaurantes de comida de mierda, toda la gama de productos iShit, los comerciales de tiendas de mierda en donde venden productos de mierda… Todo eso y más llega hasta ti mientras ves la tele o buscas tu tarea en internet, mientras lees una revista y cuando vas al cine. Es tanta la costumbre que parece ya no importarnos.

Existe una pequeña población de gente sensitiva que es agredida por todas estas situaciones, pero son ignoradas y reprimidas, considerándoles de exageradas por quejarse o disgustarse de algo tan natural. Claro, ¡si la publicidad se da en los árboles!. Los controladores del medio (que por elitista que suene su puesto no se libran de sus propias porquerías, como el narcotraficante que es drogadicto… ha!) han logrado llenarte la cabeza de mierda (sí, diré muchas veces mierda en esta entrada) y has terminado por sucumbir. Ahora es más natural que a una mujer la partan con un cuchillo para sacarle un ser humano que parir de manera natural a su anhelado hijo.

Viene la navidad (sí, de mierda) y la gente cambia mucho su forma de actuar. Se vuelven seres deformes que intentan aparentar la luz interior y el brillo comprando regalos con moñitos plateados y poniendo un árbol de navidad lleno de lucecillas pendejas para iluminar intermitentemente su hogar. Así es, siéntete una estrella tintineante comprando nuestros productos y olvídate del verdadero brillo que guardas en tu interior. Así, si no lo ves, no existe.

Hahaha Satan Claus

Y esto termina metiéndose con la religión, porque es el típico combate “Dios existe contra Dios no existe”. Esto es muy conveniente, así creas gente que necesite ver brillitos para saber que existe la luz interior y otros que tienen que celebrar el nacimiento de un señor de hace más de mil años. Lo que no te dicen es que Dios es una paradoja, es inconveniente, que sepas que Dios existe a tu alrededor pero no existe porque no le das vida, es negativo, ¡así la gente no compra!

Ya falta poco menos de un mes para la temporada de nieve, luces y felicidad con los que amas; aún si en el DF ni siquiera nieva en invierno, si la mayoría de los habitantes están más secos (espiritualmente hablando) que Ninel Conde y si, quizá, el 50% de la población saborea la infidelidad todos los días. Ya desde el día de muertos veía el “árbol de Halloween” en las placillas; en estos días ya me da náuseas estar en alguna plaza. La opción es buscar algo más chilango-clase media, un zócalo, centro de coyoacán o algo por el estilo; menos banalidad.

Chilango-Clase Media, fantástico~

Para finalizar, un consejo. En esta temporada te encontrarás con gente religiosa que te vende productos capitalistas y grillistas incrédulos que te dicen que no compres nada y que vivas en la calle para ser feliz… No escuches, mientras el facebook fresa te intenta contaminar con basura comercial, el facebook activista te intenta contaminar con basura pesimista; lo mejor es sobrellevar el absurdo capitalista buscando refugio en el bienestar propio y encontrar el bienestar de los demás en la austeridad. O sea, no creas que regalar te hará alguien deseable en una fiesta ni creas que es mejor no ir, mejor ve y regala tus mejores intenciones.

Saludos. Hace tanto que no escribo por aquí que me da miedo pensar que pocos vayan a leer esta entrada; sin embargo, regreso a trabajar un poco, ya ha pasado un tiempo desde aquél acontecimiento complicado con el que me crucé que creo que ya me merezco algo de trabajo mental. Por supuesto que la inspiración ha hecho su trabajo, hace unos días mi cabeza dio vuelta a unas cosillas que a continuación les explico.

Viviendo en un país latinoamericano en donde la cultura es predecible y la religión gobierna las cabezas del ganado popular (nosotros) es fácil imaginar que todos mis lectores han escuchado hablar de lo que es un don. La típica representación de Jesús que cura enfermos y demás, así como las exaltaciones de las personas exitosas, los genios científicos y demás, abundan en nuestra memoria. Todos nos hemos topado con la mención de algún genio.

El típico genio de la música: Beethoven

La gente le llama “don” a esa capacidad peculiar, otorgada de manera excepcional a cierta persona. Esto implica que es poco común, que no se ha heredado en su totalidad desde un gen (pero sí posiblemente de muchos genes similares) y que coloca al poseedor sobre los demás en el rango de acción de dicho don. Es decir que si alguien es especialmente hábil con los números, podríamos pensar que posee un don que le da un rango superior, cuando de matemáticas se habla, al compararse con otros con habilidades comunes.

Hasta cierto punto, vamos bien, pero la verdad es que entre tanto elitismo, explotación y necedad, la gente olvida las fuentes básicas, las raíces más profundas de la realidad. Nunca falta aquél que quiere explotar un don ajeno, como los padres que usan a su hijo para ganar reconocimiento propio. ¿Cuáles son estos principios básicos?

Un don es un regalo que no tiene dueño. Generalmente, cuando alguien descubre a algún ser con cierto don, le atribuye al ser mismo su capacidad, aunque también existen quienes dicen que los dones deben ser usados para el bien común. Es el típico caso del médico que entra en dilema sobre trabajar en un hospital público o uno privado: ayudar a todo aquél que lo necesite (mi don es de todos, venid por él) o sólo a aquél que me pague bien por hacerlo (el don es mío, págame si lo quieres). La respuesta es paradójica, hablé sobre eso antes así que no hay que quebrarse la cabeza más de lo necesario.

Un don no es una capacidad que nos permite ser mejores en algo. Hay una diferencia colosal entre ser bueno y ser mejor. El primero habla sobre poder hacer algo bien sin muchas dificultades, el segundo habla sobre la comparación entre quien lo hace con facilidad y a quien le cuesta más trabajo. El primero habla sobre el ser aislado y el segundo sobre el ser comparado contra otros. El primero es humilde, el segundo es desagradable, incómodo, molesto, denigrante, abusivo y manipulador.

Un don no es un regalo. Justo por eso ponía que era un regalo y no un regalo. La verdad es que los dones no son regalos, son como cosas que se dan sin que las esperes, el problema está en que no son gratis. Un regalo se da sin esperar mucho a cambio, los dones se dan esperando muchas cosas a cambio. Si Dios te ha dado un don, no es porque te ha regalado algo, pensar eso es ridículo y masoquista (el típico “desearía no haber recibido este don”, para quien ve muertos o predice el futuro). Que te sea otorgado, no significa que no se cobre. Es como la forma que tiene Dios para trollearnos, aunque la verdad es que los dones te dan posibilidades fantásticas si sabes aprovecharlos, por eso es que son regalos (y repito, con bastardilla).

Como no es un regalo, un don debe manejarse con responsabilidad. Dejé este para el final a propósito, pues es el más importante de todos. Sin importar si los demás puntos te parecen correctos o agradables, este no lo debes pasar por alto. Un don es una capacidad que debe ser utilizada siempre con responsabilidad, sin dañar deliberadamente a otros. Por eso es que pagamos, porque debemos estar al pendiente de esas capacidades para evitar cometer errores que les cuesten a otros.

Debo admitirlo, es una frase grandiosa.

En la Tierra, vivimos como en un campo de pruebas para ver como reaccionan unos dones contra los otros. No podemos evitar equivocarnos, sentir desesperación, ansiedad o incertidumbre. No es necesario preguntar todo el tiempo el por qué de los dones, esas respuestas llegan [casi siempre] solas. Tampoco hay que sentirse malignos por poseer algún don que parezca anti-moral, quizá poseer un don así implica que nuestra moral está mal.

Es muy típico que quien posea un don se sienta aislado e inhumano. Ocurre que al vivir en sociedad, los dones menos explícitos y contrastantes (como hacer una sopa exquisita), que no son demasiado notorios entre la sociedad, que se vuelve cada vez más gris, se vean marginados y exagerados por quienes no tienen la misma capacidad. Todos poseemos [al menos] un don, así que no hay que discriminar a quien tenga alguno que llame más la atención.

Nikola Tesla, un genio marginado por el gran poder de Alva Edison, un plagiador.

La falta de educación, de moralidad, de espiritualidad y de unión con los otros seres vivos, nos ha hecho dar malos pasos a la hora de tratar con estos regalos otorgados por Dios (o lo que se te antoje la gana); por esta razón es que debemos transmitir mensajes de humildad y empatía con quienes nos rodean. Cada quién tiene un don y debe aceptarlo y hacer un uso consciente y responsable del mismo, pedir ayuda es necesario en muchos casos, existen dones difíciles de manejar o para los cuales no hay un estándar el cuál seguir.

Con ese mensaje me despido, espero que hayan disfrutado la entrada, seguro que ya muchos de ustedes se han identificado con una que otra cosilla y por supuesto que tienen muchas ideas para compartir y para rellenar huecos que yo he dejado. ¿Cuál es tu don?, ¿qué más crees que se ha perdido acerca de los dones?, ¿qué clase de dones has discriminado?. El tema es larguísimo, la interpretación y demás los dejo a su criterio. Les deseo lo mejor… y recuerden: Lean, Comenten, Compartan!

Saludos. Puedes considerar esta como la última entrada dedicada a los bloqueos de la capacidad del ser humano. Han sido ya bastantes pero de igual forma llegan al final; la próxima semana iniciaré una nueva saga que pudiera parecer bastante común o simple, pero que, como todo en este blog, tiene rasgos que están ocultos a la vista superficial. Por lo pronto, terminaré este tema con un broche que, aunque no es de oro, si encerrará dentro de la caja que resguarda un montón de cosas integradas en una sola, una mezcla.

Recordemos: miedo, lucidez, poder y muerte. Esos son los cuatro bloqueos de la capacidad de las personas. Como primera instancia aparece el miedo, un enemigo invisible que evita la cercanía con las cosas; luego la lucidez, un pilar de necedad que evita la verdadera sensación de las cosas; luego el poder, un demonio interior que busca el control y dominio sobre otros en lugar de la comunión y la paz, y finalmente, la muerte, una situación imparable que ha sido víctima de ataques múltiples pero todos sin triunfo alguno.

A pesar de que los he mostrado por separado, estos existen juntos todo el tiempo. Existe el miedo a la muerte, un problema bastante común. Un ejemplo es durante la preadolescencia, cuando el puberto se da cuenta de que depende de sus padres para vivir y comienza a pensar en lo problemático que sería si muriesen; es el miedo a la muerte de los padres. También existe la lucidez sobre el poder; que consiste en un gran cinismo y descaro al usar el poder que se tiene sobre algo para controlar, dominar y destruir a otras personas, seguramente has oído hablar del “despotismo ilustrado” (si no, investígalo).

Las combinaciones son muy variadas, estos son sólo ejemplos, el punto es darte a conocer que estos bloqueos de la capacidad no son aislados; al contrario, se pueden fusionar y generar aún más problemas. Al juntarse unos con otros se vuelven más sólidos y difíciles de destruir.

Esto no significa que al presentarse por sí sólo un bloqueo, este será fácil de romper; de hecho nunca es fácil terminar con ellos; siempre aparecen uno detrás de otro, escondidos entre ellos, entre tus pensamientos, tus ideas, tus intenciones, en toda tu vida y lo que la rodea. Son tan presentes como el aire que respiras, la diferencia es que tus pulmones saben discernir entre el oxígeno y todo lo demás que tiene el aire; pero tu consciencia no es capaz de diferenciar entre los bloqueos y la verdad.

Para eso hay que entrenarse, llevar una vida más profunda (ahá… menos superficial), de más reflexión y con menos distractores. Actualmente todo te distrae de llevar una vida feliz y en paz, todo te empuja a bloquearte, así eres más fácil de dominar; sin embargo, al final, la decisión sólo es tuya, de ti depende si te gusta ser el perro de los medios de comunicación masivos, el gobierno y tus pseudoamigos (los hipócritas…) o si prefieres ser el dueño de tu vida.

Estar libre de bloqueos es sólo para la gente perfecta, pero mantenerse alejado de ellos es para todo el que quiera superarse. Si lo que quieres es conocer más la realidad, tener una vida certera y honesta, llenándote de las verdaderas bendiciones que la naturaleza tiene, estando en el mayor esplendor de tu vida todos los días, entonces tienes mucho trabajo por delante. Si quieres una vida conformista y mediocre, sigue viendo la Rosa de Guadalupe (HA!)…

Puede sonar como inalcanzable tener estas metas y logros, pero puedes verte reflejado en mi. A los seis años ni siquiera entendía el concepto Universidad, ahorita es el pan de cada día para mí. Existen lugares que pueden parecer inalcanzables si los ves desde el suelo, pero si elevas tu vista hacia los cielos, las fronteras se vuelven nulas; en lugar de escalar, tienes que caer; en lugar de correr, te deslizas por el viento. Simplemente cierra los ojos, aspira y una vez que hayas espirado (no expirado…) estarás en el lugar que tanto deseas; pero siempre con una mentalidad pura.

Todo esto se trata de aquello, de la pureza. Mientras más sana sea tu mente, menos problemas te traerás. Es igual que una sartén, mientras más limpio esté, mejor te sabrá la comida que cocines sobre ella. Si tienes dificultades para sentir pureza, como yo, entonces te toca un camino más complicado, uno en el que tienes que ser precavido con tus movimientos y cauteloso con tus pensamientos, uno en el que nuestros actos nos hacen responsables de ellos, uno en el que cada respiro que des conlleva múltiples consecuencias que, aunque desconozcamos, están ahí y de las que somos directamente responsables.

Puede parecer algo bastante complicado, pero también parecía complicado aprender a andar en bici, aprender a nadar, aprender a leer y a escribir, aprenderse las tablas de multiplicar, un montón de cosas que ahora son pan comido para ti, pero sólo porque las usas diario. Si empiezas a mejorar tu vida de a poquito, pero diario, de un momento a otro notarás que eres más feliz, más real y más sincero con tu propia vida.

Es el consejo del fin de la saga, purifícate y busca siempre el bien colectivo por encima del individual, eleva tu mentalidad y tu visión para superar las fronteras que te suenan imposibles, ama a los demás y ámate para que puedas aceptar tus errores y los de los que te rodean. Hoy termina esta saga, dentro de una semana inicia otra, ve preparando tus neuronas que más y más información se avecina, la vida no se detiene y por eso no descansaré hasta que se te haga más fácil y feliz! Hasta la siguiente semana y gracias por haber leído hasta este punto; nos veremos más adelante y digo nos “veremos”, considerando que tú me verás a mi! 😉

Saludos. En la entrada pasada tocamos un tema que puede ser un tabú bastante tenebroso para la mayoría de las salas, comedores y recámaras de un hogar, pero bastante común en un cementerio; la muerte, uno de los muchos temas (al igual que el dinero, la sexualidad, etc) que no deben tocarse a menos que sea estrictamente necesario; un tema mal visto por la sociedad y uno de los grandes enemigos del ser humano.

Parece que los animales no sufren al morir, ni las plantas, ni el humano, quien sufre son los vivos que extrañan al muerto. Esto podría llevar a pensar muchas cosas… Para empezar, por qué sufrimos por la muerte de otros? Por qué buscamos vivir eternamente?. El tema es largo, las explicaciones variadas, trataré de resumir.

Todos los seres vivos tienen un instinto grabado en lo más profundo de su ser: la supervivencia. Todos los seres vivos intentan mantenerse así… vivos; necesitan alimentarse, necesitan dormir, respirar, beber agua, hacer ejercicio, convivir, etc… Ocurre que todo el instinto de los seres vivos se enfoca en primera instancia a la supervivencia del individuo en cuestión, y en segunda instancia a la supervivencia de la especie (reproducción). En este caso no hablamos de la lujuria, así que concierne el primer objetivo.

Cuando los animales presienten la muerte, se activa su instinto y buscan, a como de lugar, sobrevivir, sin importar nada; es mero instinto, no hay razón ni intuición metida en ese asunto. Si una manada de elefantes ve un incendio cerca de ellos, se generará una estampida que bien puede provocar la muerte de muchos animales, pero no de los elefantes, ellos deben sobrevivir. Cuando la muerte se avecina, no importará nada con tal de sobrevivir. Eso es lo que pasa en el primer plano, en el instinto.

A que no te les paras en frente...

Sin embargo, el ser humano es un animal muy domesticado y ya mete intelecto a sus juicios. Vivir no deja de ser lo más importante, pero la vida en ese momento toma varios sentidos. El sentido para el que cada persona vive determinará su necesidad de mantener su vida intacta, de evadir a la muerte. Un político, que vive básicamente del instinto no querrá morir, se convertirá en un cobarde con tal de mantenerse íntegro; destruirá a quien se le ponga en frente con tal de estar bien él mismo. Un científico, que vive del intelecto, se mantendrá vivo de su conocimiento, todo girará en torno a ello y buscará que su conocimiento perdure, que su vida se mantenga hasta que sus investigaciones terminen; una vez realizado su proyecto, podrá morir sin problema, sin miedo, sin reproches; incluso será capaz de morir con tal de defender sus ideas y conocimientos.

En los humanos el instinto por mantenernos con vida se distorsiona y se vuelve bastante relativo. Cada quién tendrá sus motivos para vivir o no vivir. El fuego ya no nos hace correr en estampida. Incluso tenemos reglas para evitar incendios, por ejemplo; cuando en un edificio ocurren incendios tenemos reglas que buscan evitar el impulso instintivo por correr como manada; debemos tirarnos al suelo y arrastrarnos con un paño húmedo en la boca, evitar la cercanía con el fuego a menos que podamos hacer algo… Tenemos reglas para evitar al instinto de supervivencia que la naturaleza nos ha dado; esa es la domesticación del ser humano.

Sin embargo, el instinto está ahí y difícilmente veremos a un señor esperando a que las damas salgan antes que él por la puerta principal; en el incendio el instinto aflora y todos saldrán por las ventanas sin importar si cortan a alguien o a sí mismos. Pero entre el instinto natural y la domesticación surge el eterno enemigo de la psicología, el destructor de la paz: el ego.

SÍ... obviamente hablo del estúpido shampoo... y el gel también...

El ego es una de esas grandes barreras que nos impiden avanzar, porque busca la conservación, el estado actual, la inmovilidad, el “yo estoy bien y todos los demás están mal”. Cuando el ego surge, el instinto por la supervivencia se vuelve muy diferente al de los animales. Buscando la vida, el ego comenzará a alejar a la muerte, empezará a rechazarla y a verla como algo oscuro, maligno, negativo. El ego movilizará toda tu cabeza para que cuando la muerte sea mencionada, tú te espantes o te pongas alerta (eso es lo que llamamos morbo).

Los deseos de inmortalidad, el tabú de la muerte, las intenciones egoístas sobre otros. Todo esto se junta cuando alguien está por fallecer o ha fallecido. Cuando otro muere tu ego trabaja sin que te des cuenta y genera una gran cantidad de ideas que se adaptan a tu supervivencia por encima de la de los demás. Un ejemplo muy común es ese pleito de los hijos por la herencia del padre; alguien murió y tú necesitas vivir, entonces apérrate todo el dinero que puedas.

Ya que la muerte es una situación sin solución, lo más saludable es aceptarla. La muerte no es uno de esos temas peligrosos aunque tu ego te plantee cosas diferentes.  Obviamente, no te pondrás a charlar de esto con tu abuelita mientras desayunan; existen gente que no es capaz de asimilar esos temas debido a su mala educación; pero si tú aún tienes una mentalidad lo suficientemente joven como para aceptar nuevas ideas, entonces simplemente ve la muerte como eso que llega y punto, como eso que ocurre y no hay más, como eso que a todos nos pasa. Aceptar que se terminó el juego es difícil; aceptar que la vida terminó lo es más, pero no debemos sufrir por algo tan simple como el fin del cuerpo material, como el desgaste más largo que pudo aguantar nuestro organismo, no es el fin de los tiempos, sólo el fin de la vida.

Qué sexy te vas a ver cuando te mueras!

Espero que hayas leído hasta acá; gracias si lo hiciste. Analiza sobre lo que leíste y coméntalo! Te agradecería mucho si lo hicieras. Te dejo el link del grupo de facebook por si no estás dentro; ahí publico todo lo relacionado con el blog, incluyendo las nuevas entradas, actualizaciones, encuestas, etc. El grupo es público así que puedes mandar la solicitud para entrar a él sin ser amigo de ningún miembro ni mucho menos; aceptaré tu solicitud para unirte con gusto. Te mando un saludote y nos vemos en la próxima entrada!

Soberbia

La soberbia, mi pecado más grande. Hace sentir una gran fuente, al chorro más pequeño. Hace a un gato sentirse un león feroz, capaz de dominar toda una manada con un simple gruñido. Eso puede meternos en problemas.

La soberbia se relaciona bastante con el ego, el egoísmo, el egocentrismo y mil palabras más con ego-. Las personas que, como yo, se saben soberbias harán lo que sea por defenderse de cualquier intento de difamación o ataque al ego.

Esta vez hablaré en primera persona. Como soberbio, busco siempre el silencio de las personas. Como todo un país imperialista, busco que todos hagan silencio sobre mis defectos y resalto mis virtudes lo más posible. Busco dar a conocer cuán perfecto soy, dejando en la oscuridad todos mis imperfecciones. Para lograr esto, puedo usar múltiples métodos.

Podría mencionar el resaltar los defectos de otros. Distraer la atención de las personas sobre los defectos y problemas de otros es una forma muy eficaz de evitar que vean cuan imperfecto eres. Otra forma es el evadir cualquier comentario o idea que vaya en tu contra. Al recibir la información, se pasa por alto y se cambia el tema, ignorando cualquier intento de volver al tema.

La soberbia me deja solitario. En verdad que he llegado a detestar serlo. A veces ni yo mismo me soporto. Es ya bastante instintiva, inconsciente. Mi técnica favorita es el justificarme. Abuso de mi inteligencia para buscar una justificación razonable a absolutamente todo lo que hago. Para mi mala suerte, lo logro en muchas de las veces. En varias ocasiones soy capaz de engañarme a mí mismo con ideas falsas que parecen ser lógicas, que desde un punto de vista aleatorio y espontáneo parecen ciertas, que dejan calladas a las personas en el instante. Es lo útil, silenciarlas en el momento. Si después se dan cuenta del error, ya no importará.

La paranoia, el aislamiento y la vanagloria son algunos de los estados bastante relacionados con la soberbia. La paranoia me hace estar al pendiente de las ideas de otros. Vivo de las alabanzas de otros porque me siento un dios. La vanagloria me mantiene vivo cuando nadie es capaz de alabarme. Por otro lado me aíslo, porque nadie es capaz de ir a mi nivel, debo ir solitario venciendo todo lo que se pone en frente, derrotando a cada enemigo, resolviendo conflictos. Pero siempre yo y sólo yo.

Por qué la soberbia? Las vidas complicadas y solitarias generalmente llevan a seres soberbios. Son muchos los factores que yo podría considerar además del genético. La inteligencia superior en cualquiera de los aspectos es determinante. Es difícil hablar de un ser inteligente sin hablar de soberbia, porque, al resaltar naturalmente entre los demás seres humanos, tienden a recibir más halagos y dicha que otros, lo que nos hace pensar superiores (erróneamente, por supuesto). Encima, los seres inteligentes pueden llegar a tener problemas en el entorno social, pues al destacar, son diferentes, lo que lleva a la sociedad a excluirlos (En otra forma, el ser ocultará su inteligencia, haciéndose pasar por uno más; lo que acarreará otro tipo de problemas).

Otro factor determinante es el estado parental. En mi caso personal, la ausencia del padre y el abandono de mi madre, me causaron problemas muy fuertes, obligándome a creerme fuerte, sentirme inmortal para poder resistir cualquier problema por mí mismo, ya que me sentía solo y sin la posible ayuda de otros.

Siendo ese un ejemplo, podría hablar de otra posibilidad en que los padres hacen responsable al hijo de sus errores. Los padres ignorantes atacan al hijo por todo lo que no son capaces de reprocharse a sí mismos. Lo culpan y lo hacen preocuparse por todas las cosas que ellos deberían hacer. Generalmente son padres que exigen perfección al hijo, que le obligan a preocuparse por todos sus deberes, que lo llenan de miedo al fracaso. Todo ésto lo obliga a forjarse soberbio, por la necesidad de sentir fortaleza, para poder pasar todos los obstáculos de los padres.

Esos tres factores me vinieron a la mente, pero seguro que hay millones más. La soberbia no es un problema presente en la mayoría de las personas, pero sí es algo que afecta duramente a quienes lo poseen. Es muy complejo y parece imposible dejarlo a un lado. Siempre se hace presente, de maneras cada vez más elaboradas. Si no se es consciente de este defecto de carácter, se estará en verdaderos problemas. Incluso cuando sé que soy soberbio, no soy capaz de controlar mi problema del todo.

Poco a poco iré tratando más problemas relacionados con la soberbia y, por supuesto, el valor que la contrarresta (humildad), con el fin de ayudarlos. Espero que mis experiencias sean de utilidad para ustedes y, por supuesto, espero que den comentarios que puedan aportar soluciones a esto, que no he sido capaz de vencer a la fecha.

Sigan leyendo en la próxima entrada, trataré de que sea pronto. No se olviden de responder la encuesta de integración y dejar su comentario, que siempre me inspira a seguir compartiendo mis ideas. Recuerden la respuesta a la encuesta, pues en la próxima entrada daré información sobre la que era más adecuada y cuál no lo era…