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He estado pensando en cómo concluir con el tema de la familia, aparentemente la forma más útil es con una ejemplificación de las áreas que pueden ser alcanzadas por este tópico. He mencionado la situación de los miembros de la familia, he hablado sobre su postura frente a la sociedad, he hablado sobre la familia como una necesidad, pero sólo hasta ahora [que ya les he mostrado todos estos conocimientos] es que puedo poner en un marco tangible todo este embrollo.

Como ya les había dicho, la familia tiene varias funciones en el plano social y emocional. Los miembros de un grupo social tan firme generan lazos emocionales muy importantes. Los lazos familiares provienen del instinto, pues también los animales forman grupos familiares (como las manadas); por tanto es una necesidad. Sin embargo, nosotros hemos trascendido a los animales.

Muchas personas creen que el intelecto es lo que nos diferencia de los animales sólo por el hecho de que somos bastante inteligentes en comparación. Sin embargo, hay unos cuantos animales que, aunque no lo parezca, también poseen intelecto, como el ratón y los perros. La verdadera diferencia entre los demás animales y los seres humanos es el ambiente espiritual en el que nos desarrollamos: la intuición.

Por si aún te causa dolor que diga “espiritual” porque me crees religioso o esas mamadas, te corrijo de una vez: espiritual es desigual de religión. La intuición todo un ambiente, es un mundo lleno de ilógica y magia, un universo místico e intangible lleno de todo lo imposible e incomprobable, donde la ciencia es nula y la razón es tonta, donde el amor es energía y el cuerpo es un estorbo. La intuición es el verdadero mundo que nos aleja del resto de los animales, ya que ellos, aunque quizá puedan vivir en él, no lo reconocen.

La familia y la intuición tienen situaciones bien raras. Muchos hablan de la intuición como el “sexto sentido” de la mujer; esto es porque, ya que las mujeres viven mucho más en el plano sentimental y mágico (el derecho), lo tienen más desarrollado; sin embargo, la intuición es todo un mundo poco explorado en el que todos vivimos, lo queramos o no. Ya que las mujeres tienen más presencia en este ambiente, suelen usarlo más y, sobre todo, las madres tienen bastante presente la intuición como un método de protección para sus hijos.

Es difícil mentirle a una madre, siempre saben cuando mientes. Quizá crees que es porque te conoce desde que nació, pero eso son patrañas; en realidad sabe si dices la verdad o no porque el lazo espiritual que comparten es fuertísimo, además de que ella vive en un plano espiritual muy desarrollado. De hecho, toda la familia comparte lazos espirituales importantes debido a su relación sanguínea o emocional. Esto brinda posibilidades muy grandes.

Ya que todos compartimos un universo intuitivo y compartimos lazos fuertes con nuestros familiares, es posible que nos conectemos a través de ese plano. Los verdaderos rituales familiares podrían ser posibles. Si nuestras relaciones con nuestros parientes fueran más desarrolladas podríamos realizar diferentes actividades interesantes de autoexploración e interiorización. Nuestros espíritus serían firmes y dejaríamos de caer en problemas tan pendejos como el alcohol y el cigarro; seríamos personas más decididas y felices, el éxito estaría predispuesto debido a las bases tan firmes, conoceríamos el mundo sin depender de las mentiras escolares que nos imponen.

¿Sabes qué?, ya no leas esto. Acabo de sufrir de una crisis neurótica. En este momento ves mi texto idealista y crees que es muy ridículo y absurdo o demasiado cursi y poético. Pues no, es medio racional y muy idealista. Sé que en un futuro (espero no muy lejano) esto será algo muy cercano a la realidad. Ya pasó mi crisis, ya puedes seguir leyendo… Igual ya acabé.

Trata de imaginar que las capacidades que a veces envidias de otras personas o los conocimientos que poseen algunas personas podrían estar en tu cabeza sólo por la conexión familiar y la presencia de rituales entre sus miembros. Que no te cause estrés la palabra “ritual”, sólo me refiero a las actividades espirituales que se podrían realizar de manera grupal e interactiva entre los miembros de una familia. Sería hermoso y brindaría muchísimas capacidades a todos los que participaran… En fin, quizá esto sea demasiado avanzado como para imaginarlo en verdad.

En fin, las posibilidades y situaciones para las que puede ser utilizada la información sobre la familia llegan a diferentes niveles de diferentes alturas que bien pueden estar lejanos de la intuición. Todo esto ya depende de los intereses de cada quién; pero con lo mío ya llegué hasta un buen punto. En fin; te mando un saludo enorme, espero que hayas agarrado algo chido de la entrada. No dejes de comentar, hasta la próxima!

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Unfair Game

Tengo un idea, inventemos un juego en donde las reglas las pongan los hombres, así las mujeres tendrán que casarse para sobrevivir o... volverse hombres...

Te saludo y te agradezco de antemano por empezar a leer mi nueva entrada, te agradezco aún más si leíste la anterior y ahora soy tu fan si me has leído desde el inicio de los tiempos del blog. En la entrada anterior toqué una problemática interesante ante la que ya esperaba controversias y debates; ese duelo eterno entre lo lógico y lo espiritual que es presente en la vida diaria aparece en esta página de internet, en mi cabeza, en la vida. Un duelo eterno entre dos bandos completamente opuestos que no logran unificarse.

Lo lógico

Lo lógico

Se dice que la capacidad de la mente es infinita, se sabe que el conocimiento es infinito... aaahh entonces, lógicamente, si nos cabe!

La razón, las matemáticas, el progreso, la ciencia, el hombre. Todo lo que se desarrolla en el cerebro queda en el ámbito de lo lógico. Es un pequeño conjunto en donde las cosas son unidireccionales, existe una consecuencia dictada por una causa, no existen posibilidades alternas; X ocurre porque Y así lo dice; Z no existe. Claramente, Y puede ser un conjunto de situaciones que dieron origen a una situación final… Lo que quiero dar a entender es que no puede ocurrir nada sin que exista una causa que lo produzca; todo tiene una razón de ser.

El hombre representa la lógica. El razonamiento deductivo, el análisis, la ciencia, la religión; todos son resultado de la sistematización generada por hombres. Un hombre no se siente seguro si no tiene todo en un rango visible; necesita entender lo que lo rodea para estar a salvo de ello. Naturalmente, la misión del hombre, resguardar a la familia, el hogar, los hijos, el alimento; es bastante normal que ocurra de esta manera… el hombre debe ser consciente de todo lo que lo rodea. Así surge la ciencia, con el estudio del exterior.

Lo espiritual

Lo espiritual

Puede parecer muy exótica o psicodélica esta imagen pero... checa un poquito, tiene cosas interesantes...

La intuición, la poesía, la comprensión, el amor, la mujer. El infinito de lo espiritual abarca esto y mucho más. En el ambiente espiritual, la razón es un lastre, estorba porque no permite el libre flujo de las emociones, la energía y altera el equilibrio al plantear dudas innecesarias. Las causas de lo que tenemos en frente son conocidas, pero no se necesitan plasmar en papel ni decir a otra persona porque se conocen; no existe algo que no se sepa, todo existe en la mente y en la naturaleza, no se necesita el estudio.

La mujer, eterna representante de la espiritualidad, se encuentra oprimida en un mundo que prefiere la razón porque unos cuantos lo deciden y mantienen a los que no están de acuerdo, pero terminan por ceder con tal de permanecer vivos. La razón que nos divide en naciones altera la realidad de la mujer, que busca la unión, el hogar, la crianza, la alimentación, las cosas verdaderamente importantes, que contienen fortaleza para enfrentar al mundo hostil sólo cuando saben que es necesario, al contrario el hombre, que busca estar siempre firme, independientemente de si hace falta o no.

Conocer es espiritualidad. Ser testigo de la vida y su funcionamiento es conocer. Estar presente en la naturaleza y ser consciente de la forma en que trabaja, ser consciente del equilibrio que existe por sí sólo. Conocer es aceptar que las cosas son tal cual existen por una razón, por situaciones inalcanzables que han pasado y nos dieron origen, que se aceptan sin más y se agradecen, no se hurtan.

Conocimiento es lógica. Almacenar el conocimiento, estudiarlo, analizarlo, usarlo, modificarlo y [creer] poseerlo; la ciencia, el progreso, el avance tecnológico, la creación humana. El conocimiento se almacena por unos, se avanza por otros y se aprende por el resto (que es la mayoría). Actualmente, el humano confía en el conocimiento como el fruto que la vida nos ha dado para progresar y vivir cada vez mejor, avanzando, creciendo, impulsando hacia nuevos horizontes. Actualmente, el humano vive en un engaño.

Lógica

Seamos honestos, así suenan esas personas que intentan llevar la razón a niveles profundos... pff por favor!

En un libro de Osho, titulado “Intuición: (noseke)” existe un capítulo dedicado por completo a ese dilema. Osho dice que sólo se puede conocer a través de la intuición y que el conocimiento es algo que frena dicho proceso. Explica sus razones y demás, suena bastante lógico: antes de conocer, de ser un testigo, eres un investigador. No puede ser más grato alguien que ve tigres de bengala en su hábitat natural mientras se desarrollan que alguien que los ve en una foto y que sabe cómo se desarrollan a través de letras escritas. Es bastante obvio que aquél que busca el conocimiento limita su vida a entenderla a través de los ojos de otros y no de los propios, es triste.

En esta situación existen muchos problemas, uno de los más importantes es ese deseo masculino que había mencionado: el conocimiento de lo que le rodea, la consciencia del exterior para la protección de lo interior. Al querer conocerlo todo y necesitar tener registros, análisis, fortalezas, debilidades, posibilidades, consecuencias… bla bla, se pierde en una búsqueda infinita del conocimiento infinito. Las posibilidades de los seres humanos se extienden a caminos más sencillos y, curiosamente, primitivos. En el intento por encontrar una mejor vida en el progreso, se ha encerrado en una línea recta sin fin a través de la cual sólo encuentra caos.

Si el humano pudiese aceptar que el conocimiento sólo lo limita en lugar de impulsarlo lograría mucho. Pero aún cuando lo escribo suena inaudito. Uno de esos dogmas de la actualidad ya no es la santa inquisición y sus dictámenes, sino la creencia en la ciencia y la confianza infinita que se deposita en ella. El progreso en realidad no logra nada, de hecho no es algo que se naturalmente necesario. Yo me frustro intentando comprender de qué sirve el progreso. Una de las cosas que he escuchado al respecto es “comida”, pero la comida ha estado ahí siempre; entonces me dicen que “somos muchos”, pero si somos muchos es porque hemos reducido nuestra mortalidad, aumentado nuestra esperanza de vida e incrementado los nacimientos, todo de manera artificial.

Cuando termine, ¡habré logrado mi meta!

Entre esta faramalla de contradicciones, posiciones opuestas a los dogmas aceptados de manera oficial y la defensa de lo natural me he perdido en una batalla que parece no tener sentido. Es difícil querer sostener un pilar cuando cinco millones y medio de personas te empujan para que lo tires… bastante difícil. No obstante, la lucha continúa, moriré luchando como un guerrero, eso lo sé, pero moriré esperanzado en que quizá en un milenio la gente se encuentre en un desastre tan caótico que termine por ceder y aceptar el error; aún tengo esperanza en ello, aunque quizá no lo vea nunca. Como lo planteado ya es una batalla actualmente perdida, tengo que profundizar en lo que ocurre en el presente; necesito algo para subsistir en el caos. Si lees mi siguiente entrada obtendrás mis respuestas a estos problemas, si reflexionas a partir del punto y final de esta entrada podrás platicarme las tuyas después a través de un comentario en el blog. Gracias por haber alcanzado las 1161 palabras leídas, gracias por comentar después de leerme, hasta la siguiente entrada!

Saludos. Como mencioné en la entrada anterior, después de bastante tiempo sin publicar algo, mi cabeza está llena de ideas y me atrevo a publicar una nueva a un día de la pasada (o dos?)… Hace unos meses, mientras me despedía de un amigo le dije “suerte”, es algo que comúnmente uso para despedirme; la respuesta que tuve fue: “¿Suerte?, Dios no juega a los dados, – Albert Einstein”. Y entonces tuve un colapso mental.

Dios no juega a los dados?

- Te toca Dios... - ¡Seis o nueve, seis o nueve!

Para empezar: ¡Qué payasada!, sólo me despedía. Pero avanzando un poco más hacia el fondo llego a ciertas ideas curiosas. La suerte está muy asociada a cosas esotéricas, amuletos y demás, objetos que son muy aburridos. Pero conociendo a mi amigo, seguramente hablaba de que la suerte o, más claramente, el destino, no es algo que ocurra porque sí. Las cosas no pasan sólo porque así sea, sino que existe una razón detrás de todo eso.

Profundizando más aún, hace poco platiqué con otro amigo sobre sus ideas acerca del determinismo. Él dice que todo lo que ocurre y es, está determinado por múltiples causas, de las cuales no nos percatamos. Como un montón de cables detrás de un escritorio que no se ven, lo único que aparece es la luz, el resultado; no el cableado que la produce. Suena bien interesante pensar que todo se determina por cosas que están detrás del telón, suena muy lógico; sin embargo, a mí la lógica ya no me satisface, es demasiado recta e incompleta.

El azar, la suerte, el destino. ¿En verdad quedan fuera de nuestras vidas? Hace poco me enteré de que esa famosa frase de Einstein no fue más que una forma sutil de expresarse en contra de la mecánica cuántica (que se basa en que no se puede determinar la posición y la velocidad de un electrón en un mismo instante), que boicoteaba toda su forma de ver las cosas, toda su física. Basándonos en esa frase, la suerte existe y súper existe. Pero no es suficiente, las cosas deben ir más allá entonces.

El destino es referido como el camino que siguen nuestras vidas, algo tan fijo que no puede ser modificado. El determinismo podría decir que nuestras vidas están dictadas ya por un destino; muchas religiones lo debaten. Existen quienes hablan de nuestro “libre albedrío” para editar la vida que Dios nos impone según nuestras decisiones… ¿será? Yo a veces pienso que es una, luego que es otra. Mi mente, lógica, dice que todo está determinado, mi corazón, intuitivo, dice que no lo está. Como la lógica ya me aburre, he decidido escuchar a mi corazón.

Si las cosas estuvieran determinadas ni siquiera tendríamos capacidad para quejarnos o para sufrir, porque, siendo ese el caso, no existiría ni la más mínima posibilidad de cambiarlas. El hecho de saber que se puede estar mejor de lo que se está es lo que produce el sufrimiento con respecto a la situación. Como alguien que se sabe enfermo de algún mal incurable; si no conociera la salud, no sufriría porque consideraría que su estado es normal. Podemos cambiar las cosas, eso causa ansiedad cuando vivimos en represión. El destino existe, pero es modificable si quieres que lo sea.

Trébol mutante

¡Oh dios un gen recesivo, cuánta suerte!

Y la suerte, ¡¿qué hay del trébol de cuatro hojas que me costó cien pesos?!. Los amuletos y las supersticiones son falsedades que se crean por la ignorancia y nada más. Se podría creer que es cuestión cultural, pero si se supiera la verdad entonces desaparecerían aún a pesar de la cultura. La suerte quizá no exista de la forma en que se menciona comúnmente, pero yo lo veo desde una perspectiva distinta.

Para mí, la suerte es el hecho de que las cosas salgan lo más positivas posibles. He visto que cuando actúas como debes, las cosas se dan como magia. Es resultado de alguna especie de ley natural que propicia que las cosas ocurran cuando deben ocurrir. Así como los animales saben migrar en invierno; lo hacen cuando deben hacerlo y no antes o después, porque si no mueren. La suerte es el resultado de acciones mezcladas con el destino. Es el resultado de esa posibilidad de las personas para alterar su destino; sin embargo, le llamo suerte porque no podemos determinar como ocurrirán las cosas, estas simplemente pasan como deben ocurrir.

Bueno ya… mucho debraye por esta entrada y avanzo más en las que sigan. Saludos a todos los que leyeron y de nuevo os deseo………………………………. SUERTE!

Como una entrada rápida, voy a publicar a continuación un reporte que acabo de finalizar para la clase de filosofía. La idea surgió de una forma espontánea, ni siquiera planeaba hablar sobre dualidad, sino sólo sobre la contradicción entre tenacidad y obsesión; sin embargo, para darme a entender, necesitaba darme a conocer. Espero críticas sobre el trabajo, no pondré imágenes, sólo el informe crudo, ojalá les guste.

 

Trabajo de Investigación: Dualidad.

Por José Gibrán Alcántara González

¿Obsesión o tenacidad?

Hace poco entregué un reporte escolar sobre la lectura de un capítulo en donde tachaba a los antiguos científicos y filósofos (al menos la mayoría) de obsesivos y cuadrados. Al final de la clase en que me fue devuelto el trabajo, la maestra se sobresaltó un poco y preguntó “¿será obsesión… o tenacidad?” y me dejó de tarea investigar al respecto. Mi presente trabajo de investigación es sobre esto.

Nunca me han gustado las contradicciones, pero he terminado por aceptarlas porque aparecen en mi vida a diario. Ahora me ha llegado una nueva. Muchos años atrás y, aparentemente, aún ahora, los científicos y filósofos que descubrían cosas novedosas y relevantes dedicaban una gigantesca cantidad de tiempo a sus investigaciones. Hasta hace poco lo consideraba una obsesión absurda, buscar una respuesta a algo con tal firmeza, que nada les sacaba del trayecto; ahora, ya no sé.

Tenacidad es una palabra que habla de firmeza y constancia, sin embargo; en la definición que encontré en internet (wordreference.com) me topé con un sinónimo más: obstinación. Esta última palabra significa terquedad, es el empeño indestructible que muchas personas ponen a sus objetivos, generalmente absurdos (o que al menos parecen absurdos). La misma página de Internet señala que una obsesión es una idea, deseo o preocupación que no se puede apartar de la mente; es una palabra que generalmente se usa para dictar actitudes del ser humano que tienden a destruirlo.

Entonces aparece la incógnita: aquéllos grandes filósofos y científicos… ¿eran tenaces u obsesivos? Ciertamente, ambos. Yo siempre he creído en la dualidad de las cosas, esto es, de hecho, un tema que me parece maravilloso e interesante. Para dar a entender lo que yo comprendo como dualidad, usaré este ejemplo sobre el científico o filósofo que al mismo tiempo es tenaz y obsesivo.

El filósofo o científico se dedica al descubrimiento a través de la intuición y la razón, lo que da lugar a ciertos problemas como la posibilidad de que su propia actitud (en este caso, soberbia) le desencamine. Cuando la intuición aparece, la posibilidad de obsesionarse entra en juego. El científico que cree haber descubierto algo nuevo llega a obsesionarse con ello, de tal forma que nada le sacará de la mente esa necesidad de finalizar el naciente proyecto; sin embargo, al mismo tiempo surgirá en su interior (si es que es un buen científico) la tenacidad que caracteriza a las personas “exitosas”. No digo que una provoque a la otra, sino que ambas surgen de la misma necesidad: saciar esa necesidad de conocimiento que ha dejado un pequeño flash de intuición en sus mentes.

Esto es la dualidad, la aparición de dos situaciones, que bien pueden ser opuestas o sólo diferentes, en un mismo instante. Las razones dobles, las probabilidades dobles, las situaciones dobles, todo tiene dualidad presente. Esto no es algo que aplique únicamente a las actitudes o a los humanos. Y, por lo que he investigado, no soy el único que lo piensa.

De acuerdo con wikipedia.com, la dualidad onda-corpúsculo (o también llamada onda-partícula) explica que la luz puede comportarse al mismo tiempo como una onda (electromagnética) o una partícula. Este término fue introducido por Louis-Victor de Broglie en 1924; en su tesis doctoral, él afirmó que toda la materia tenía una onda asociada a ella. Esto significa que la materia es partícula y onda al mismo tiempo.

Pero aún hay más. En la misma página enciclopédica, existe información relativa a la sincronicidad, un término empleado por quien fue alumno de Sigmund Freud, el psiquiatra, psicólogo y ensayista Carl Gustav Jung; él afirmaba que la sincronicidad era la “simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido, pero de manera acausal”. Después de releer varias veces el artículo, lo que logro obtener es que en muchas ocasiones, probablemente siempre, aparecen eventos que ocurren al mismo tiempo, de forma simultánea y que resultan estar vinculados. Es algo así como las “casualidades de la vida”, sin embargo, según Jung, estas siempre estaban determinadas por un suceso “causal” y otro “acausal”; es decir, uno estadísticamente posible y otro que no lo es. Dentro de este concepto, entran también ciertas ideas sobre la psique (algo así como la energía vital o psíquica) y la energía física como dos entes que interactúan y coexisten.

Y así, la dualidad existe tanto en la mente como en la materia, en la psicología como en la física. La teoría de cuerdas, las religiones, la política, siempre se habla de dualidad. Los antiguos filósofos que hablaban sobre lógica, decían que para que algo existiera, se necesitaba de un ser que determinara su existencia; es decir, que para que “y” fuera posible, necesitaba que “x” lo afirmara.

Conociendo todos estos hechos, puedo ahora dar mi propia perspectiva. Lo que yo creo acerca de la dualidad, es que determina la realidad. Pues para que exista algo, siempre se necesitan de dos cosas. La dualidad aparece en nuestra vida social también, no sólo en el aspecto físico; cuando interactuamos con otros, o incluso con nosotros mismos, podemos hablar de dos posibles razones por las cuales actuamos como lo hacemos, una consciente y otra inconsciente. Entonces, cuando aparecen ciertas contradicciones, quizá, lo primero en que se debería pensar, no es en que una es correcta y la otra no, sino en que ambas son posibles e incluso, simultáneas.

 

Ahí finaliza mi trabajo de investigación, ¿es adecuado para una clase de filosofía? Cualquier comentario sobre él me lo pueden dejar en forma de comentario o enviarlo a mi bandeja de entrada en gibalgo@gmail.com. No olviden visitar mi otro blog: http://www.theawakeningofthemind.wordpress.com. Sean felices y que la dualidad les sea benéfica!

 

Acabo de leer dos artículos en wikipedia.com: “Psicología transpersonal” y “Sincronicidad”. La verdad no los leí a gran detalle, traté de evitar la paja. Quedé bastante satisfecho. Ya había leído en el “Esquema del psicoanálisis” (de Sigmund Freud) que existe un tipo de energía distinto a los estudiados por la física, que es la “energía psíquica”, y claro que lo creí, suficientes “pruebas” tengo en la cabeza al respecto, como el amor a primera vista y el reconocimiento de las personas con sólo sentir el aroma, la voz o la imagen; pero ahora  he visto una aplicación directa, con fundamentos (no científicos) bastante interesantes.

La sincronicidad es prácticamente una teoría, ya que no tiene fundamentos científicos y bla bla (Algo así como Dios, que aunque todos sabemos que existe, no podemos probarlo). Por lo que pude entender, rescato lo siguiente de mi lectura: Los fenómenos, acontecimientos y todo suceso ocurren por alguna razón, a esto se le denomina “causalidad” (es decir, que a causa de algo, ocurre lo otro); sin embargo, existen cosas que ocurren por razones “acausales” (es decir, que no tienen una causa definida); a la unión de dos momentos, uno causal y otro acausal, se le dice “casualidad”.

Entonces, las casualidades se dan por una razón determinada y otra indeterminada; esto es la sincronicidad, un evento generado por situaciones estadísticas, conocidas, fijas y concretas y otras fuera de lo común, (virtualmente) imposibles y raras. Se supone que la energía psíquica toma acción en este tipo de situaciones. En el apartado sobre las conclusiones, el artículo señala dos posibilidades con respecto a esta: “La psique da origen a los procesos físicos” o “La energía física da origen a la psique”. Ya dentro de lo que yo opino, relacionaría estas dos con la relación entre materia y energía: “La materia es energía” versus “La energía es materia”. Ambas son ciertas.

Por otro lado, la psicología transpersonal estudia toda la situación espiritual de la persona, más allá de su propio cuerpo y estado. Entre varias cosas que conocemos y sabemos pero a veces no aceptamos, habla sobre la sincronicidad.

Obviamente, tengo que hablar sobre cosas que me han pasado que podrían parecer chuscas, ridículas, carentes de sentido o simples casualidades, pero yo sé que no lo son; revelan que estas cosas son ciertas, sólo que no se pueden probar de forma física o “científica” pues requiere de un nivel más avanzado que ese: los sentimientos y emociones, la espiritualidad.

Varias cosas me suceden de vez en cuando; por ejemplo, los dejá-vu. Desde que era muy pequeño me he dado cuenta de cuando me pasan estas cosas, recuerdo varias: una vez en la cafetería en la primaria, otra en mi cuarto mientras veía la tele (recuerdo al gato Silvestre en la pantalla) y mi madre entraba, otra en el cine y así… Otro ejemplo, son las extrañas sincronías que tengo con las personas, en especial con dos amigos (dos de mis mejores amigos en realidad). Con uno me pasa que decimos la misma palabra exactamente en el mismo momento, sucede de una forma bastante extraña, pues a veces ni siquiera hay sentido. Recuerdo una vez en preparatoria, dentro del salón de clases, él platicaba con otra persona frente a mi y yo estaba jugando con mi Nintendo DS o algo así, de pronto me vino a la mente un elemento de la tabla periódica (no recuerdo cual) y lo dije al aire, como si alguien me hubiera preguntado, de la nada; justo en ese instante, Eduardo pronunciaba la misma palabra. Esa situación ha sido de las más extremas, pero no es la única, por supuesto, ocurre muy a menudo. Por otro lado, sensaciones e ideas parecidas nos vienen a una amiga y a mi, una prueba muy clara es que ella se hizo un piercing dos días antes de que yo hiciera lo mismo, la idea era la misma, jamás lo habíamos platicado, pero ocurrió. Otras personas con quienes comparto situaciones de ese estilo también son dos amigos muy importantes en mi vida, me doy cada vez más cuenta de que compartimos, con el uno, formas de ser bastante similares a pesar de nuestras grandes diferencias y, con la otra, vidas pasadas y familias bastante similares también. Lo curioso aquí y, cuando viene la sincronicidad en serio, está en el hecho de que a los cuatro los conozco bastante y además son muy buenos amigos míos, fue hasta después que comenzaron estas situaciones.

Si analizo estos ejemplos, puedo encontrar en varios momentos la energía psíquica. Mi ejemplo ideal para mis ideas (teóricas o lo que sea) es el del “amor a primera vista”. Normalmente yo no creería en esto, suena ridículo, más bien es como promiscuidad; sin embargo, después de ciertas situaciones que me han pasado y de varias ideas que han llegado a mi cabeza, se me ocurre que no es amor a primera vista (ni a primer olfato como sugieren los que creen en feromonas como causa absoluta del enamoramiento) sino a primer acoplamiento de imagen preelaborada en el cerebro con respecto a los acontecimientos pasados (o mejor “amor a primera impresión”).

Nuestro subconsciente trabaja constantemente; conforme crecemos, la información se almacena dentro de él y se organiza como cree que es mejor para nuestra supervivencia. Dentro de esta situación, está la que decide cómo debe ser nuestra pareja. Más allá del atractivo físico o nuestra idea de “pareja ideal”, el subconsciente tiene planes muy diferentes para nosotros y resulta más poderoso que nuestros ideales. Quizá, quien se enamora a primera vista, pueda ver a la persona como un ser casi perfecto, adecuado, hermoso, etc.; mientras que otros ven a la persona como alguien más. Esto se da porque nuestro subconsciente tiene una percepción más poderosa sobre la persona, se da cuenta de la postura, el rostro, la estatura, el color de piel, la actitud, la voz, el aroma, el rol social, la vel0cidad, las ideas, etc etc con un simple vistazo. Es ahí en donde trabaja la energía psíquica y es que el subconsciente solo no podría darse cuenta de todo esto, es a través de la energía psíquica de la persona que lo conoce.

Analizando lo anterior y buscando varias características de la energía psíquica (en forma de conclusión) YO opino que la energía psíquica:

  • Actúa sobre la energía física, lo que podría ser un precursor de la telequinesis y otros eventos “paranormales”
  • Es afectada por la energía física, lo que demuestra los cambios de ánimo cuando hace frío, calor, etc.
  • Es única para cada individuo, es un sello personal que cada quién posee y puede editar de acuerdo a su experiencia y capacidad pero jamás hacer idéntica a la de otro ser humano.
  • Es “legible” para nuestro subconsciente, lo que le da la capacidad de conocer más a una persona con un simple vistazo; algo que también depende de su capacidad y experiencia.

Con esto, ya tengo bastante sobre lo qué pensar, es una infinidad de posibilidades. La energía psíquica quizá no pueda encender un foco, pero puede cambiar la forma en que las cosas pasan y hablo de relaciones públicas, capacidades intelectual, física, mental, etc.; estados de ánimo, enfermedades, tiempo de vida, espiritualidad, etc. etc. etc…