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Protágoras: El hombre es la medida de todas las cosas

Fue protágoras, aquél viejo que mencionó esta frase... y pensar que él sólo se refería a algo físico...

Platicando, platicando todo el tiempo, así me voy dando cuenta de cómo es que la gente se desarrolla, cómo es que viven quienes me rodean, cómo es que puedo ayudar a la gente que amo, a la gente. Encuentro patrones repetitivos en todos, parece que por diferentes que seamos, seguimos siendo humanos todos y estamos unidos por los mismos lazos sanguíneos y espirituales. Alguna vez, algún viejísimo filósofo dijo que el hombre es la medida de todas las cosas; probablemente porque usaban mediciones arbitrarias y manuales para todo, los dedos, manos, pies, etc. Actualmente eso se lo llevan los libros lejos, pero la frase se queda y, por estos días, la llevo a un nivel más profundo.

Lo físico tan fácil

El aspecto físico de las personas es tan fácil como esto.

Mi madre ha sido mi mejor proyección de esta frase; conversando con ella me encuentro muchísimo con la situación del juicio autoenfocado que muchas personas siguen sin darse cuenta. ¿Juicio autoenfocado? Eso ni siquiera existe en libros. Probablemente exista y se llame de otra manera, yo lo percibo así: las características y asociaciones dirigidas a un hecho, persona, situación, etc. que se generan a partir de nuestras propias creencias, experiencias y demás. Y pues, como siempre, aquí va el debraye para que quede bien claro.

Cuando nos paramos frente a nuevas experiencias y situaciones, necesitamos generar una especie de registro. Es como cuando se llega a un edificio con cierto nivel de seguridad y se requiere anortase en alguna lista o algo por el estilo; de acuerdo con el edificio y su nivel de seguridad, el registro será diferente, podría ir desde dejar un nombre hasta mostrar identificación o requerir de estar asociado al lugar para poder entrar. Así, cuando las personas reciben información nueva, requieren dejar un registro en su conciente, más o menos complejo según la situación.

Por ejemplo, cuando conocemos a alguien por primera vez. El primer contacto, generalmente, es visual; según el nivel consciente de cada persona se recibe información del sujeto que va desde el color del pelo hasta la postura con que está parado o la forma en que convive. Posteriormente, se inicia una plática o un contacto más directo, ahí se recibe información más profunda, que va desde el aroma y el tono de voz hasta los temas de conversación que surgen.

Ese es el nivel de seguridad del edificio. Por otro lado está el sujeto. Según la persona con que se conviva se buscará información diferente también. Es diferente pedir la hora a pedir una cita para el viernes por la noche. No obstante, el enfoque que más me importa es el primero (el nivel de seguridad del edificio), en donde se introducen todos los prejuicios, creencias, traumas, dogmas, emociones, dudas, sentimientos, pensamientos, etc del individuo que va a conocer el mundo.

Ahora cambiaré la situación de ejemplo. Digamos que vas en el transporte público y de pronto un señor choca con tu hombro por accidente. A partir de ese instante, según el tipo de persona que seas, la situación podrá pasar de un intento del señor por hacerte pleito al tropiezo ridículo de un señor que no camina bien. Si eres un iracundo reprimido que vive una guerra en su vida tendrás la primera; si eres un sarcástico amargado con poca vida, pensarás tendrás el segundo. La situación no importa en este caso, sólo interesa lo que está en tu interior; te conviertes en juicio y todo lo que está en tu mente se vuelve el instrumento de medida: te conviertes en la medida de las cosas.

Juicio Autoenfocado, una forma de prejuicio

Las diferencias entre culturas son un ejemplo de dogma que genera prejuicios

Al envolverte en la medición de las demás personas, comienzas a generar prejuicios que, casi siempre, resultan mal elaborados (sean completamente erróneos o con algunos defectillos). Generalmente, la elaboración de prejuicios está ligada a esto y es una de las primeras limitantes al enfrentarse a un problema. El miedo, en este caso, no se vuelve una sensación en contra del sujeto, sino en contra propia. De primera instancia esto parece imposible, pero es que el miedo a enfrentar una situación, nos obliga a recaudar información urgente sobre tal situación; sea como sea, generamos un registro (un juicio) de eso que se nos pone en frente y, entonces, podemos lidiar con ello más adecuadamente.

En el ámbito del psicoanálisis esto podría estudiarse muy profundamente en el análisis del “Superyó”. Según lo que leí en el Esquema del psicoanálisis (de Sigmund Freud), el superyó es la referencia que tenemos almacenada en nosotros como individuos, de todo aquéllo que proviene del exterior. Las creencias, religiones, juicios y dogmas que nos inculcan o transmiten las demás personas (empezando por la familia, terminando en los medios) y que se injertan en nosotros, convirtiéndose en ideas propias [pero provenientes del exterior].

Si nos detuviéramos en el instante en que nos postramos frente a lo nuevo y comenzáramos por pacificar nuestra mente, iríamos perdiendo el miedo, perderíamos los prejuicios, nos volveríamos personas más coherentes y humildes, habría paz. El miedo sólo genera problemas, porque resulta ser una limitación y aquéllo que limita sólo evita el flujo natural de las cosas, la evolución, el crecimiento, el progreso. Aplícate en tu vida, cuídate y párate firme y flexible al mismo tiempo frente a los eventos que sigan en el transcurso de la misma. Te deseo suerte y nos vemos en la siguiente entrada!

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Que viene el coco!

La capacidad de las personas: Los deportistas confían en que su cuerpo rendirá al máximo durante las competencias, los investigadores confían en su capacidad mental, que consideran infinita; el artista confía en su capacidad creativa para hacer sus obras. Cada individuo dedica su confianza en alguna de sus tres grandes capacidades, unas que requieren esfuerzo, tiempo y dedicación; otras que son consideradas ilimitadas y sólo requieren de la explotación; otras que llegan como el destello, dignas de un don divino.

Qué bello que fuera tan fácil como decirlo, pero existen muchas situaciones que bloquean las grandes capacidades de las personas. Hace poco, platicando con un amigo, me enteré de que el primer bloqueo es el miedo. Es bastante razonable, el miedo se presenta cuando ni siquiera existe contacto entre dos entes, se muestra antes de cualquier cosa.

En lo largo del blog he presentado varios defectos de carácter (pereza, ira, lujuria, etc); curiosamente, todos ellos pueden mostrarse como consecuencia del miedo. Cuando se presentan situaciones determinadas, nuestro ser puede reaccionar automáticamente y acobardarnos. Son tres las razones: instinto, conocimiento o trauma.

El instintoes la más primitiva, la más básica. Como seres vivos tenemos ciertas características establecidas que no podemos controlar, las llamamos instintos. ¿Se han percatado lo molesto que es el llanto de un bebé?. He escuchado que instintivamente detestamos ese sonido debido a que tenemos exigido prestarle atención y acabar con él, debemos satisfacer al nuevo ser que requiere de nuestra ayuda para sobrevivir. Hay veces, como cuando nuestros sentidos se ven limitados (en la oscuridad por ejemplo), en que instintivamente sentimos miedo; el objetivo de ese miedo es alertarnos de que algo negativo puede pasar (piensen en una presa que busca refugio durante la noche para no ser comido por su depredador).

Llanto de bebe

¿A poco no duele la cabeza de sólo verlo?

Una forma más sofisticada y civilizada de tener miedo es la que se presenta con el conocimiento. ¿A ver cómo?… Estoy diciendo que al ser personas cultas, que han estudiado bastante, presentaremos miedo. “¿Y como por qué?, si ya no le tengo miedo al coco, ¡no existe!”. Cuando tenemos información sobre las cosas, no sólo almacenamos lo positivo, sino también lo negativo. Alguien que sabe que la rabia es contagiosa y que las ratas son portadoras por excelencia comenzará a sentir miedo por esos animales de manera natural. El conocimiento es una forma preventiva del instinto; el problema es que cuando hay ignorancia sobre nuestras capacidades, se vuelve un obstáculo.

Lo que se asocia más comúnmente al miedo son los traumas. Por defecto, la gente cree que cuando se tiene miedo de algo es porque se ha sufrido un trauma previo, se considera lo más común. En realidad no lo es, pero sí resulta una gran carga dentro de nuestra consciencia. Haber sufrido en algún momento cierto daño puede dejar en la memoria una esencia negativa que busque evitar que se repita. La pereza, la ira; todos esos defectos, si son causados por miedos, han sido causados antes por traumas.

El miedo es una herramientade cada persona para poder subsistir. Necesitamos sentir miedo, porque de lo contrario no nos percataríamos de la peligrosa realidad; es como el dolor, pero de una forma más psicológica que física. Al temer, experimenta el miedo, busca la causa, entiéndela, cree en ella y después figúrate si es necesario sentirlo. Hoy me sentí inspirado, vienen más entradas relacionadas: Bloqueos, liberaciones, peligros, agresiones y demás. Suerte en tu vida, disfrútala!

Si no tuvieras miedo...

Ponte a prueba a diario, supera tus miedos!