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A diferencia de la comida convencional, nosotros los humanos nos cocinamos en un caldo bien frío, nos revolcamos en él para absorber bien el sabor amargo que lleva y nos remojamos en la sequedad que transmite. Todos los días caminamos en un mar de contaminación visual, auditiva, olfativa y emocional, con el único fin de sobrevivir al medio social que ha resultado mucho más salvaje que la intemperie.

¡Compra, compra, compra, compra, compra!

Precios más bajos (que otros), mejores productos (que otros), una mejor vida (que antes…). La publicidad se encarga de convencerte de una mejora pero siempre se quedan con el mejor producto, te ofrecen un “buen” producto y no “el buen” producto.  Hay una diferencia abismal entre ambas situaciones, pero la gente siempre los confunde y cae en la trampa del capitalismo. Mencionar esta palabra es peligroso, mucha gente es bastante susceptible a oponerse rotundamente al capitalismo, otros lo aman, yo digo que es una mierda en la que no vale la pena enfocarse.

No obstante, ¿qué crees?, vivimos rodeados de ella y lo que más fácilmente llega a nuestras casas desde su humilde morada en el gobierno estadounidense es la publicidad. No importa si no estudiaste (de hecho mejor), no importa cuanto ganes, no importa si tienes familia o eres solitario, no importa a qué te dediques ni cuáles sean tus gustos; toda la basura sensitiva de las empresas tiene que llegarte al cerebro. “Lo vi en la tele”, “lo vi en el periódico”, “lo escuché en la radio”, “me contó mi vecino”… Las posibilidades abarcan tantos mundos a tu alrededor que es imposible ser salvado de toda la chatarra publicitaria.

Es como si las empresas pidieran un pollo al gobierno y este nos entregara a nosotros. Los restaurantes de comida de mierda, toda la gama de productos iShit, los comerciales de tiendas de mierda en donde venden productos de mierda… Todo eso y más llega hasta ti mientras ves la tele o buscas tu tarea en internet, mientras lees una revista y cuando vas al cine. Es tanta la costumbre que parece ya no importarnos.

Existe una pequeña población de gente sensitiva que es agredida por todas estas situaciones, pero son ignoradas y reprimidas, considerándoles de exageradas por quejarse o disgustarse de algo tan natural. Claro, ¡si la publicidad se da en los árboles!. Los controladores del medio (que por elitista que suene su puesto no se libran de sus propias porquerías, como el narcotraficante que es drogadicto… ha!) han logrado llenarte la cabeza de mierda (sí, diré muchas veces mierda en esta entrada) y has terminado por sucumbir. Ahora es más natural que a una mujer la partan con un cuchillo para sacarle un ser humano que parir de manera natural a su anhelado hijo.

Viene la navidad (sí, de mierda) y la gente cambia mucho su forma de actuar. Se vuelven seres deformes que intentan aparentar la luz interior y el brillo comprando regalos con moñitos plateados y poniendo un árbol de navidad lleno de lucecillas pendejas para iluminar intermitentemente su hogar. Así es, siéntete una estrella tintineante comprando nuestros productos y olvídate del verdadero brillo que guardas en tu interior. Así, si no lo ves, no existe.

Hahaha Satan Claus

Y esto termina metiéndose con la religión, porque es el típico combate “Dios existe contra Dios no existe”. Esto es muy conveniente, así creas gente que necesite ver brillitos para saber que existe la luz interior y otros que tienen que celebrar el nacimiento de un señor de hace más de mil años. Lo que no te dicen es que Dios es una paradoja, es inconveniente, que sepas que Dios existe a tu alrededor pero no existe porque no le das vida, es negativo, ¡así la gente no compra!

Ya falta poco menos de un mes para la temporada de nieve, luces y felicidad con los que amas; aún si en el DF ni siquiera nieva en invierno, si la mayoría de los habitantes están más secos (espiritualmente hablando) que Ninel Conde y si, quizá, el 50% de la población saborea la infidelidad todos los días. Ya desde el día de muertos veía el “árbol de Halloween” en las placillas; en estos días ya me da náuseas estar en alguna plaza. La opción es buscar algo más chilango-clase media, un zócalo, centro de coyoacán o algo por el estilo; menos banalidad.

Chilango-Clase Media, fantástico~

Para finalizar, un consejo. En esta temporada te encontrarás con gente religiosa que te vende productos capitalistas y grillistas incrédulos que te dicen que no compres nada y que vivas en la calle para ser feliz… No escuches, mientras el facebook fresa te intenta contaminar con basura comercial, el facebook activista te intenta contaminar con basura pesimista; lo mejor es sobrellevar el absurdo capitalista buscando refugio en el bienestar propio y encontrar el bienestar de los demás en la austeridad. O sea, no creas que regalar te hará alguien deseable en una fiesta ni creas que es mejor no ir, mejor ve y regala tus mejores intenciones.

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Saludos. Hace tanto que no escribo por aquí que me da miedo pensar que pocos vayan a leer esta entrada; sin embargo, regreso a trabajar un poco, ya ha pasado un tiempo desde aquél acontecimiento complicado con el que me crucé que creo que ya me merezco algo de trabajo mental. Por supuesto que la inspiración ha hecho su trabajo, hace unos días mi cabeza dio vuelta a unas cosillas que a continuación les explico.

Viviendo en un país latinoamericano en donde la cultura es predecible y la religión gobierna las cabezas del ganado popular (nosotros) es fácil imaginar que todos mis lectores han escuchado hablar de lo que es un don. La típica representación de Jesús que cura enfermos y demás, así como las exaltaciones de las personas exitosas, los genios científicos y demás, abundan en nuestra memoria. Todos nos hemos topado con la mención de algún genio.

El típico genio de la música: Beethoven

La gente le llama “don” a esa capacidad peculiar, otorgada de manera excepcional a cierta persona. Esto implica que es poco común, que no se ha heredado en su totalidad desde un gen (pero sí posiblemente de muchos genes similares) y que coloca al poseedor sobre los demás en el rango de acción de dicho don. Es decir que si alguien es especialmente hábil con los números, podríamos pensar que posee un don que le da un rango superior, cuando de matemáticas se habla, al compararse con otros con habilidades comunes.

Hasta cierto punto, vamos bien, pero la verdad es que entre tanto elitismo, explotación y necedad, la gente olvida las fuentes básicas, las raíces más profundas de la realidad. Nunca falta aquél que quiere explotar un don ajeno, como los padres que usan a su hijo para ganar reconocimiento propio. ¿Cuáles son estos principios básicos?

Un don es un regalo que no tiene dueño. Generalmente, cuando alguien descubre a algún ser con cierto don, le atribuye al ser mismo su capacidad, aunque también existen quienes dicen que los dones deben ser usados para el bien común. Es el típico caso del médico que entra en dilema sobre trabajar en un hospital público o uno privado: ayudar a todo aquél que lo necesite (mi don es de todos, venid por él) o sólo a aquél que me pague bien por hacerlo (el don es mío, págame si lo quieres). La respuesta es paradójica, hablé sobre eso antes así que no hay que quebrarse la cabeza más de lo necesario.

Un don no es una capacidad que nos permite ser mejores en algo. Hay una diferencia colosal entre ser bueno y ser mejor. El primero habla sobre poder hacer algo bien sin muchas dificultades, el segundo habla sobre la comparación entre quien lo hace con facilidad y a quien le cuesta más trabajo. El primero habla sobre el ser aislado y el segundo sobre el ser comparado contra otros. El primero es humilde, el segundo es desagradable, incómodo, molesto, denigrante, abusivo y manipulador.

Un don no es un regalo. Justo por eso ponía que era un regalo y no un regalo. La verdad es que los dones no son regalos, son como cosas que se dan sin que las esperes, el problema está en que no son gratis. Un regalo se da sin esperar mucho a cambio, los dones se dan esperando muchas cosas a cambio. Si Dios te ha dado un don, no es porque te ha regalado algo, pensar eso es ridículo y masoquista (el típico “desearía no haber recibido este don”, para quien ve muertos o predice el futuro). Que te sea otorgado, no significa que no se cobre. Es como la forma que tiene Dios para trollearnos, aunque la verdad es que los dones te dan posibilidades fantásticas si sabes aprovecharlos, por eso es que son regalos (y repito, con bastardilla).

Como no es un regalo, un don debe manejarse con responsabilidad. Dejé este para el final a propósito, pues es el más importante de todos. Sin importar si los demás puntos te parecen correctos o agradables, este no lo debes pasar por alto. Un don es una capacidad que debe ser utilizada siempre con responsabilidad, sin dañar deliberadamente a otros. Por eso es que pagamos, porque debemos estar al pendiente de esas capacidades para evitar cometer errores que les cuesten a otros.

Debo admitirlo, es una frase grandiosa.

En la Tierra, vivimos como en un campo de pruebas para ver como reaccionan unos dones contra los otros. No podemos evitar equivocarnos, sentir desesperación, ansiedad o incertidumbre. No es necesario preguntar todo el tiempo el por qué de los dones, esas respuestas llegan [casi siempre] solas. Tampoco hay que sentirse malignos por poseer algún don que parezca anti-moral, quizá poseer un don así implica que nuestra moral está mal.

Es muy típico que quien posea un don se sienta aislado e inhumano. Ocurre que al vivir en sociedad, los dones menos explícitos y contrastantes (como hacer una sopa exquisita), que no son demasiado notorios entre la sociedad, que se vuelve cada vez más gris, se vean marginados y exagerados por quienes no tienen la misma capacidad. Todos poseemos [al menos] un don, así que no hay que discriminar a quien tenga alguno que llame más la atención.

Nikola Tesla, un genio marginado por el gran poder de Alva Edison, un plagiador.

La falta de educación, de moralidad, de espiritualidad y de unión con los otros seres vivos, nos ha hecho dar malos pasos a la hora de tratar con estos regalos otorgados por Dios (o lo que se te antoje la gana); por esta razón es que debemos transmitir mensajes de humildad y empatía con quienes nos rodean. Cada quién tiene un don y debe aceptarlo y hacer un uso consciente y responsable del mismo, pedir ayuda es necesario en muchos casos, existen dones difíciles de manejar o para los cuales no hay un estándar el cuál seguir.

Con ese mensaje me despido, espero que hayan disfrutado la entrada, seguro que ya muchos de ustedes se han identificado con una que otra cosilla y por supuesto que tienen muchas ideas para compartir y para rellenar huecos que yo he dejado. ¿Cuál es tu don?, ¿qué más crees que se ha perdido acerca de los dones?, ¿qué clase de dones has discriminado?. El tema es larguísimo, la interpretación y demás los dejo a su criterio. Les deseo lo mejor… y recuerden: Lean, Comenten, Compartan!

Saludos. Espero que hayas leído la entrada anterior, así podrás ver esta con mayor profundidad. El tema actual es el Poder; pero no hablo de política ni de religión o videojuegos, hablo de algo mucho más mundano, algo más común que reside en la cabeza de todos y oscurece los corazones de quienes lo poseen. En una entrada anterior, hablé sobre la idolatría, una actitud bastante necia de muchas personas que se obsesionan por otra persona y la tratan como si estuviese por encima de sus cabezas.

Ahora hablo de lo inverso, la necesidad de las personas por generarse súbditos, individuos que estén a su disposición, gente que les brinde amor eterno e incondicional. Imagina un grupo de amigos que deciden formar una banda, cuando comienzan a volverse populares entre sus amigos, muchas veces surgen problemas entre ellos, debido a que el vocalista o guitarrista principal acapara mucha atención a comparación del resto. Están actuando políticamente, pelean por el poder, todos lo quieren porque lo conocen, pero el que tiene más es el que domina, por eso surgen conflictos, nadie es capaz de aceptar que son lo mismo porque son la banda.

Sí, sí; todos nos dimos cuenta de que eran representaciones de Disney de lo que quiere ver en el pueblo frente a las figuras púb... qué dices?... tiernos?!

Si llevamos esto a un nivel más profundo, se puede observar que una vez que se conoce el poder, se desea más. El poder viene en presentaciones distintas para distintas personas. Algunos ven en el alcohol el poder para actuar en público y liberarse de inhibiciones (las cuales no son sólo miedos, sino prejuicios, cargas emocionales, etc.); otros ven en el dinero la capacidad para controlar a todo aquel que se le ponga en frente y como una gran herramienta para defenderse ante la adversidad.

Teóricamente esas actitudes no son necesariamente negativas, quizá de forma controlada, equilibrada y pacífica sean hasta positivas; sin embargo, la realidad nos demuestra que sólo llevan a posiciones enfermizas a aquellos que conformamos la sociedad común, las personas normales sin habilidades innatas para llevar la vida en armonía (que seguramente será menos del 1% de la población: si al leer esto aprendes o descubres algo, no lo eres).

Esto trae conflictos grandes para las mentes revolucionarias que siempre quieren algo nuevo. El estar probando cosas es peligroso cuando no se es fuerte. En la adolescencia se presenta mucho esta actitud frente a la vida: el placer por probar lo nuevo. El problema va en que en esa etapa, fortaleza no es una palabra conocida, más bien lo es “formación”, y cuando una persona se está formando como tal, lo último que debe buscar son desviaciones que arruinen su vida; curiosamente es lo que más buscamos.

No Adán, Dios no conspira en tu contra... hay mil frutas más ricas, de verdad ._.

Varias veces he escuchado que lo prohibido es lo más placentero o lo que más se busca; pero eso no es necesariamente cierto. En realidad, cualquiera podría gozar de un día lluvioso desde la ventana, un amanecer con alguien a quien se ama, hasta un vaso con agua en tiempos de calor; todo eso está permitido. Pero como lo haces a diario y te parece rutinario y futil, lo consideras algo simple. En la actualidad, lo simple NO está de moda, lo simple es banal, y lo banal es para los inadaptados. Los resultados muestran que lo simple es más profundo de lo que tu ves, que lo banal es aquello que haces todos los días sin sentido y que los inadaptados son los que no logran conseguir el equilibrio consigo mismos.

¡Oh, Dios! La tele te ha convencido de lo contrario a la realidad. Los medios te muestran lo que les conviene que veas. Como lo bueno no vende y lo malo se controla, prefieren hacer que tu vida sea una ruina mientras ellos hacen lo mismo con la suya, pero bajo la ilusión de la felicidad. Si te has dado cuenta !qué padre!; si no, ponte a ver comerciales de información que cura con la grandiosa Lolita Ayala, que sólo busca tu bienestar y tu salud!

- "Soy una buena mujer, ahora compra mis medicinas para las hemorroides" - Frases inmortales de Lolita Ayala~

Tampoco se trata de llevar una vida paranoica como muchos activistas y demás que diariamente usan la palabra “sistema” más de 10 veces para referirse a una masa imposible de remover que nos controla y demás. No; no gastes tu vida en intentar cambiar algo que tú mismo consideras imposible de cambiar; no te des de topes contra la pared esperando que se rompa antes de quedes loco o p****jo.

Hay que asimilar estas cosas con bastante paciencia; buscar equilibrar el asunto antes de precipitarse y vender el televisor. Si has podido vivir hasta ahora sin haber visualizado estas opciones significa que no te matan; simplemente son situaciones peligrosas que debes ser capaz de manejar. Si siendo débil sigues vivo e íntegro, aprovecha que la fortaleza te llama y empieza a cambiar antes de que mueras.

...pero hoy hubo tráfico y no llego, por eso tu hijo no le devolvió sus canicas al vecino, lo siento u.u...

Acepta que llevaste tus 18, 20, 35, etc años de vida basados en un error y que siempre estuviste mal. ¿Te parece doloroso? Entonces eres patético. No es la gran cosa, sólo es que había un millón de personas intentando engañarte y pues… no pudiste contra ellas. ¿Débil?… !No! Eres hasta más fuerte por haber soportado un peso tan grande (carga publicitaria, inconsciente colectivo, bullying, represión, exclusión…….. lo que sea!) y seguir con vida; no te has suicidado, no te has entregado al cien por ciento a los vicios, no has perdido la cabeza, no dejas de ser tú. Claro, si aún sabiendo las consecuencias, decides seguir golpeando la pared con tu enrojecida frente, no llores cuando empiece a salirte sangre y no recuerdes por qué empezaste a hacerlo: La fortaleza va desde que empiezas a joder, hasta que ya te están jodiendo a tí.

Esa será mi cita textual para mi biografía xD. En realidad sólo te quiero hacer ver que si la regaste y te has dado cuenta no te pongas a silbar mientras ves a otro lado, acéptalo, que no es gran cosa y te ayudará a hacer cosas más divertidas y productivas; serás más feliz. Y bueno………. me sobrecargué con esta entrada. Me pidieron un tema: “Las cosas vistas desde la perspectiva de otras personas”, creo que esto lo cubre aunque sea un poco, si no me dices y le intento en la siguiente entrada. Te mando un saludote y ya vete a dar un baño que la cabeza te va a estallar!

Protágoras: El hombre es la medida de todas las cosas

Fue protágoras, aquél viejo que mencionó esta frase... y pensar que él sólo se refería a algo físico...

Platicando, platicando todo el tiempo, así me voy dando cuenta de cómo es que la gente se desarrolla, cómo es que viven quienes me rodean, cómo es que puedo ayudar a la gente que amo, a la gente. Encuentro patrones repetitivos en todos, parece que por diferentes que seamos, seguimos siendo humanos todos y estamos unidos por los mismos lazos sanguíneos y espirituales. Alguna vez, algún viejísimo filósofo dijo que el hombre es la medida de todas las cosas; probablemente porque usaban mediciones arbitrarias y manuales para todo, los dedos, manos, pies, etc. Actualmente eso se lo llevan los libros lejos, pero la frase se queda y, por estos días, la llevo a un nivel más profundo.

Lo físico tan fácil

El aspecto físico de las personas es tan fácil como esto.

Mi madre ha sido mi mejor proyección de esta frase; conversando con ella me encuentro muchísimo con la situación del juicio autoenfocado que muchas personas siguen sin darse cuenta. ¿Juicio autoenfocado? Eso ni siquiera existe en libros. Probablemente exista y se llame de otra manera, yo lo percibo así: las características y asociaciones dirigidas a un hecho, persona, situación, etc. que se generan a partir de nuestras propias creencias, experiencias y demás. Y pues, como siempre, aquí va el debraye para que quede bien claro.

Cuando nos paramos frente a nuevas experiencias y situaciones, necesitamos generar una especie de registro. Es como cuando se llega a un edificio con cierto nivel de seguridad y se requiere anortase en alguna lista o algo por el estilo; de acuerdo con el edificio y su nivel de seguridad, el registro será diferente, podría ir desde dejar un nombre hasta mostrar identificación o requerir de estar asociado al lugar para poder entrar. Así, cuando las personas reciben información nueva, requieren dejar un registro en su conciente, más o menos complejo según la situación.

Por ejemplo, cuando conocemos a alguien por primera vez. El primer contacto, generalmente, es visual; según el nivel consciente de cada persona se recibe información del sujeto que va desde el color del pelo hasta la postura con que está parado o la forma en que convive. Posteriormente, se inicia una plática o un contacto más directo, ahí se recibe información más profunda, que va desde el aroma y el tono de voz hasta los temas de conversación que surgen.

Ese es el nivel de seguridad del edificio. Por otro lado está el sujeto. Según la persona con que se conviva se buscará información diferente también. Es diferente pedir la hora a pedir una cita para el viernes por la noche. No obstante, el enfoque que más me importa es el primero (el nivel de seguridad del edificio), en donde se introducen todos los prejuicios, creencias, traumas, dogmas, emociones, dudas, sentimientos, pensamientos, etc del individuo que va a conocer el mundo.

Ahora cambiaré la situación de ejemplo. Digamos que vas en el transporte público y de pronto un señor choca con tu hombro por accidente. A partir de ese instante, según el tipo de persona que seas, la situación podrá pasar de un intento del señor por hacerte pleito al tropiezo ridículo de un señor que no camina bien. Si eres un iracundo reprimido que vive una guerra en su vida tendrás la primera; si eres un sarcástico amargado con poca vida, pensarás tendrás el segundo. La situación no importa en este caso, sólo interesa lo que está en tu interior; te conviertes en juicio y todo lo que está en tu mente se vuelve el instrumento de medida: te conviertes en la medida de las cosas.

Juicio Autoenfocado, una forma de prejuicio

Las diferencias entre culturas son un ejemplo de dogma que genera prejuicios

Al envolverte en la medición de las demás personas, comienzas a generar prejuicios que, casi siempre, resultan mal elaborados (sean completamente erróneos o con algunos defectillos). Generalmente, la elaboración de prejuicios está ligada a esto y es una de las primeras limitantes al enfrentarse a un problema. El miedo, en este caso, no se vuelve una sensación en contra del sujeto, sino en contra propia. De primera instancia esto parece imposible, pero es que el miedo a enfrentar una situación, nos obliga a recaudar información urgente sobre tal situación; sea como sea, generamos un registro (un juicio) de eso que se nos pone en frente y, entonces, podemos lidiar con ello más adecuadamente.

En el ámbito del psicoanálisis esto podría estudiarse muy profundamente en el análisis del “Superyó”. Según lo que leí en el Esquema del psicoanálisis (de Sigmund Freud), el superyó es la referencia que tenemos almacenada en nosotros como individuos, de todo aquéllo que proviene del exterior. Las creencias, religiones, juicios y dogmas que nos inculcan o transmiten las demás personas (empezando por la familia, terminando en los medios) y que se injertan en nosotros, convirtiéndose en ideas propias [pero provenientes del exterior].

Si nos detuviéramos en el instante en que nos postramos frente a lo nuevo y comenzáramos por pacificar nuestra mente, iríamos perdiendo el miedo, perderíamos los prejuicios, nos volveríamos personas más coherentes y humildes, habría paz. El miedo sólo genera problemas, porque resulta ser una limitación y aquéllo que limita sólo evita el flujo natural de las cosas, la evolución, el crecimiento, el progreso. Aplícate en tu vida, cuídate y párate firme y flexible al mismo tiempo frente a los eventos que sigan en el transcurso de la misma. Te deseo suerte y nos vemos en la siguiente entrada!

AVISO: Si eres mi familiar y estás por leer esto, ni empieces a defenderte cuando llegues a algo que no te parece; acepta esto como mi punto de vista, no como un juicio irrefutable por parte de Dios; ya que muchas veces terminan (los adultos sobre todo) por molestarse o algo así como si fuera algo malo o negativo opinar. Sea cual sea el caso, sólo relájate y, si crees que no te va a gustar, mejor deja de leer. Gracias familia, los amo xD

 

Algo por lo que me he caracterizado, quizá, toda la vida; es por encontrar relaciones entre la apariencia de las personas y posibles estereotipos que se les puedan ajustar. Normalmente esto no tiene mucho de malo, pero la soberbia logra efectos negativos en mi actitud, tiendo a juzgar a otros sin siquiera conocerles. Sin embargo, hay muchas como “corazonadas” que tienen efectos más profundos que una simple relación de apariencia; es más que una imagen, es todo un conjunto de signos que, mezclados, dan origen a un todo. Generalmente es la cara, lo que me genera esas corazonadas relacionadas, muy probablemente, con la intuición; por eso me gustaría llamarles “rostros característicos”.

Para explicarme mejor, daré un ejemplo que he notado ya en tres personas, mejor dicho, niños. Hay una cierta apariencia que he identificado en 2 primos y un muchacho que vive por aquí bastante similar entre todos. Lo primero que me viene a la mente, es una vida difícil. La cara me inspira algo de tristeza, soledad, aislamiento. La mirada habla más que cualquier otro factor y casi siempre es profunda, misteriosa. Es raro verles reír en serio, sus ojos generalmente se pierden en el vacío y evitan ver rostros, sólo se figuran siluetas.

Rostros Característicos

La mirada hacia el vacío, la búsqueda de identidad, ¿qué es lo que está perdido en su visión?... ¿el espíritu?

Uno de mis primos, René, ha llevado una vida difícil a causa de problemas en la familia (sus padres, de hecho). A diferencia de su hermano (que simplemente evade todo problema y se encierra en una fantasía generada en su cabeza), ha decidido sobrevivir a la carga, soportándola. Es decir que, en lugar de hacerse a un lado y dejar que el peso caiga (como su hermano) fingiendo que no está ahí; decide quedarse quieto y aguantarlo de golpe. Esto ha generado un niño bastante nervioso, preocupón y miedoso; pero también bastante hábil y manipulador… Teniendo que lidiar con tantos problemas, le parece fácil ver a otros hacia abajo, son predecibles para él, lo que ellos sienten, él lo conoce a la perfección. Su madurez se disparó; el problema es que no está bien enfocada todavía.

Otro de mis primos, Yan, ha sido elevado y colocado sobre un altar por toda la familia. Ya le están entregando la herencia de la inteligencia. Ha sido tal su actitud hacia él, que terminó por creérsela. Su actitud frente a la vida siempre ha sido bastante objetiva, busca ver las cosas tal cual son, le gusta observar el mundo y conocerlo. Esto siempre fomenta la cultura, el crecimiento; si a esto le sumamos las dosis de ego que le ha suministrado la familia, es fácil pensar que tendrá éxito rotundo en su búsqueda incansable de crecer: no tiene de otra, no puede fallar.

Finalmente, el muchacho que conocí hace poco (hijo de la amiga de mi abuela), Fernando. De él no sé mucho, sólo un poco de entre los cientos de chismes que trae diariamente mi abuela de toda la vecindad, pero no necesitaba saber demasiado. Su mirada era perspicaz, sólida, contundente. Si lo que me cuenta mi abuela es cierto; tener que someterse a servir a su madre, teniendo un padre alcohólico (pero gacho…) y soportando varios sueños sin cumplir (como tener una computadora), ha generado un niño bastante fuerte, con una forma de llevar la vida que consta más de soportar que de disfrutar, un pícaro de aquéllas novelas como la de El Periquillo Sarniento; que buscará llevar su vida por llevarla, sin un objetivo real más que el de sobrevivir y, quizá, ser feliz; lo más que se pueda.

Rostros Característicos

El pensamiento del niño, una búsqueda interna.

Esos son mis tres ejemplos. Cuando comparo el análisis que les hice con la corazonada que tuve cuando me percaté de esos rostros característicos; me doy cuenta de que son bastante similares. Un niño que está sufriendo, pero que, en lugar de lamentarse o volverse un rebelde en contra de la vida y el mundo; ha decidido ser infeliz con tal de superar todos esos problemas. René, soportando a su madre manipuladora y su padre codependiente; Yan, cargando con el peso de ser el genio de la familia a pesar de su corta edad (además de cierto abandono de parte de su padre), y Fernando, trabajando ya desde pequeño, teniendo sus sueños quebrantados y un padre alcohólico (que por sí sólo ya es una cantidad de problemas enorme).

Rostros Característicos

Aunque existe cierto tipo de rebeldía un tanto justificada, como cuando un niño se siente atacado sin justificación alguna...

Quizá más adelante te mencione más de esos rostros característicos que he hallado en las personas con que me cruzo. Elegí estos porque me parecen bastante relevantes; me siento identificado con este rostro característico. Por supuesto que no es el único. Podría aclarar que no busco hacer un estereotipo de esto, ni arquetipos ni ningún -tipo; sólo sirve como una guía para conocer, de forma más profunda, a un individuo. Otra cosa que aclaro es que no podrían ser ni estereotipos ni arquetipos ni nada por el estilo, porque no son guiados por la razón, sino por la intuición (que son opuestas).

Si tú has encontrado algún rostro característico o te sientes identificado con alguno coméntalo, será una gran retroalimentación. También me puedes enviar por correo cualquier cosa que no te gustaría poner en público a gibalgo@gmail.com. Espero que te haya gustado la entrada y te haya puesto a pensar un poco. Disfruta la vida!